Ánimas. Todos aquellos días

En 2010 trabajé la edición y corrección del libro “Animas. Todos aquellos días”, de Gustavo Mendoza Lemus, (UANL, 2010. Colección Los Centenarios). También escribí el siguiente prólogo:

El periodismo, además de ser una de las más indispensables fuentes de la historia, tiene el maravilloso privilegio de incidir en ella. Historia y periodismo van de la mano en un juego de retroalimentación, de coincidencias, de aciertos y errores.

El periodismo incide en la historia por su propia naturaleza. El tránsito de la información implica, en sí mismo, una interpretación y una toma de postura ante los fenómenos que el reportero presencia y apunta.

Este 2010, el gobierno de México impulsa la celebración de un suceso de hondas resonancias, el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana. Aunque en lo personal me encuentro en desacuerdo con muchas de las premisas del festejo, el suceso es una inmejorable oportunidad para reflexionar no sólo en torno al pasado de nuestro país, sino del presente y del futuro que aspiramos a construir.

Gustavo Mendoza Lemus, reportero de Milenio Diario de Monterrey, ha sido uno de los más aguerridos periodistas del norte de México. Fiel al dato duro, y a una ética y congruencia poco común entre los periodistas mexicanos, ha sido uno de los más críticos seguidores de todo el proceso que ha significado la celebración del Bicentenario y el Centenario en Nuevo León.

En el camino ha ido dejando, en sus breves notas de la sección cultural de citado diario regiomontano, retazos de historias, entre personajes, sucesos y lugares que nos llevan otra vez al pasado, a los turbulentos años de las revoluciones del siglo XIX y XX

En estos textos, por su premura, estrechada además por las siempre engorrosas limitaciones de espacio en los diarios mexicanos, es difícil encontrar los tan aclamados recursos del periodismo narrativo o del gran reportaje.

El de Gustavo es un periodismo económico, ligero en su expresión y lectura, en la que, antes que emitir su propia voz o su crónica, son los otros los que van trazando estos nombres, sitios y hechos.

Ánimas no es un libro para investigadores, especialistas o historiadores. Es para el ciudadano de a pie, que puede abrir cualquiera de sus páginas y encontrar un dato nuevo, una historia curiosa o algún personaje olvidado por la siempre compleja historia regional y nacional.

Por las páginas de Ánimas, antropólogos, historiadores, cronistas, literatos, críticos de arte, investigadores y creadores dan cuenta de leyendas como las generadas con la presencia del Centauro del Norte en Monterrey, los monumentos de la ciudad o la participación de la mujer en los movimientos históricos.

Además, cierra el libro una reflexión crítica de Mendoza Lemus sobre la significación política y cultural de los festejos del Bicentenario, especialmente en Nuevo León, así como una cronología de los sucesos más importantes al respecto.

Sirva pues este libro como un ameno recuento de datos curiosos, investigaciones y viñetas históricas, con ese sabor atemporal y ligero que siempre brinda el mejor y más seductor periodismo. Periodismo que a la postre también terminará nutriendo las páginas de la historia.

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