Baúl de Long Plays

Junio 10, 2009

Blur – Midlife

Archivado en: Long Play's — by staff @ 8:16 pm

blur

Si hay una banda contemporánea a la cual profeso un fanatismo profundo y sincero es  Blur. Por eso me resulta toda una fiesta que Damon Albarn y Graham Coxon hayan decidio resolver sus diferencias y vuelvan a tocar este verano. Sería maravilloso verlos actuar en México, pero eso es harina de otro costal.

Ya en el año 2000 había lanzado Blur su primera recopilación, Blur: The Best of…, una colección de singles enmarcada por esa coqueta portada diseñada por Julian Opie. En este 2009, para celebrar su regreso a los escenarios, Blur despacha una nueva recopilación: Midlife, a beginner’s guide to Blur.

¿Qué es lo que hace esta nueva recopilación atrayente a los escuchas tanto doctos como no-iniciados en Blur? Su fascinante tracklist. En efecto, Midlife no se conforma, como su recopilación antecesora, en reunir singles; las verdaderas joyas están en las canciones ignoradas en el interior de los álbumes, pero de alto calibre.

Joyas ocultas como “Bugman”, “Strange news from another star”, “Popscene”, “He thought of cars” o “Battery in your leg” suenan fabulosas al lado de temas inmortales como “Girls & Boys” o “Song 2″.

Disco doble cien por ciento recomendable para los no iniciados en Blur, y para quienes -como yo- tienen ya todas estas canciones, la tarea es programar los mp3 en el orden que propone Midlife y recibirán una experiencia gratificante.

Junio 1, 2009

Natalia Lafourcade – Hu Hu Hu

Archivado en: Long Play's — by staff @ 10:18 pm

hu hu hu

Siempre he sido muy fan de Natalia Lafourcade, por eso me resulta toda una celebración que su cuarto disco (segundo como solista vocal) salga a la luz finalmente.

Cada disco de la Lafourcade había estado marcado por una exigencia particular. Si en Natalia Lafourcade era demasiado notoria la presencia de un productor, en Casa se encontraba oculta detrás de La Forquetina, mientras que Las cuatro estaciones del amor resultó un proyecto alterno donde el verdadero protagonista es la Orquesta Sinfónica Juvenil del estado de Veracruz.

Da gusto escuchar este Hu hu hu donde Natalia Lafourcade suena a Natalia Lafourcade y a nada más. Un disco exquisito, de sonoridades sutiles, de texturas, con mucha influencia de músicos como Leslie Feist o Sufjan Stevens. Una delicia para los oídos.

Destaco temas como “Hu hu hu”, a dueto con Julieta Venegas, “Running too fast”, donde su voz recuerda demasiado a la etérea Joana Newsom, así como la increíble “Azul”.  Quizá sus únicos puntos débiles sean los otros dos temas en inglés, donde Natalia suena limitada y acartonada en su pronunciación.

Hu hu hu es un disco notable, que demuestra que Natalia ha alcanzado su madurez y ha dejado muy atrás a su madrina Julieta Venegas y a la insufrible Ximena Sariñana. Bien por ella.

Abril 29, 2009

Bob Dylan – Together through life

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together

-De la nada, otro disco de Dylan.
-Claro, es muy bueno, pero no supera a Time out of mind (1997).
-Destaco su sonido cincuentoso, vintage, viejo, crudo.
-Y sobre todo el acordeón de David Hidalgo, aunque en algunas de las canciones me hace un poco de ruido, como en “My wife’s hometown”… ese blues rudo pedía a gritos una armónica.
-De nuevo cuenta vuelve a hacer mancuerna para las letras. Ahora con Robert Hunter.
-La portada es de antología (foto de Bruce Davidson).
-Está bien, es una obra sólida, presta a ser alabada por las críticas, Dylan sigue en buen nivel, pero otro disco así ya estaría de más. Como quiera el viejo siempre sabe cómo renovar el panorama. Eso de andar ya en su tercer aire ni los Stones lo han logrado.
-Siempre es gozozo un nuevo disco de Dylan.

Marzo 30, 2009

Wilco – Yankee Hotel Foxtrot

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yankee

En 1997, el sello Irdial Discs creó un box set que recopilaba infinidad de grabaciones de “number stations”, esas emisoras de onda corta de origen desconocido que se dedican a transmitir números y palabras en clave. Éstas se cree que son usadas por diferentes gobiernos para transmitir información a espías o embajadas.

The Conet Project, Recordings of Shortwave Numbers Stations, es el nombre de esta recopilación, donde enigmáticas voces femeninas o masculinas, en idiomas que van del ruso, al inglés, el chino o español, transmiten misteriosas series de números y palabras.  La colección se puede escuchar y consultar en esta página del Internet Archive.

Jeff Tweddy, vocalista de Wilco, extrajo de una de esas grabaciones una voz femenina que pronuncia pausadamente las palabras Yankee – Hotel – Foxtrot. Una clave en alfabeto fonético para transmitir las letras Y-H-F. ¿Su significado? Desconocido. El hecho es que esta serie de tres palabras sirvió para nombrar la obra maestra de Wilco.

Wilco es una de esas bandas de alternativas extraídas de las oscuras filas del country contemporáneo independiente. El pasado de Tweddy se llama Uncle Tupelo, pero es bajo el nombre de Wilco que desplegó todo su talento e inventiva.

Yankee Hotel Foxtrot  (2002) es una demostración de los alcances creativos del alt. country. Un álbum donde la claridad y la disonancia chocan, donde melodía y ruido se conjuntan y van de la mano.  Las guitarras acústicas se mantienen, los pianos siguen vibrando, el pedal steel y los violines engalanan “Jesus Etc”, pero el ruido, la estática y los riffs electrónicos configuran un nuevo background.

Grabado entre cambios y discusiones entre los miembros de la banda y los productores (existe incluso un documental al respecto, I am trying to breake your heart), el resultado fue un disco alabado por la crítica, al que siguió una especie de continuación, más pop, bajo el nombre de A ghost is born, también de alto calibre.

Marzo 23, 2009

The Zombies – Odessey & Oracle

Archivado en: Long Play's — by staff @ 9:22 pm

odd

En plena invasión británica, en 1965, muy pocos pusieron atención al primer sencillo de The Zombies, “She’s not there”, que apenas trascendió en las listas de popularidad como un hit menor. Y mientras los Beatles, los Stones y los Kinks hacían temblar los charts, Colin Blunstone (voz), Rod Argent (teclados), Paul Atkins (guitarra), Chris White (bajo) y  Hugh Grundy (batería) disfrutaban haciendo de una música igual o más de exquisita que los propios Beatles o los Beach Boys.

Los Zombies grabaron en 1967 Odessey & Oracle, álbum que en Inglaterra apareció al año siguiente y cayó en el olvido. Sería hasta 1969 que los DJ’s americanos descubrieran el disco y programaran hasta el cansancio “Time of the season”, que se convirtió en un hit de aquél lado del charco. Para ese momento los Zombies ya no existían.

Odessey & Oracle es una de las joyas más desconocidas de los sesenta. Un disco de una belleza soberbia, delicada, festiva. Un pop fantástico que se demuestra en tracks de altos vuelos como “A rose for Emily”, “Maybe after he’s gone” o “Beechwood Park”, por no hablar de ese clásico sesentero que es “Time of the season”, donde el órgano de Argent genera más psicodelia que los Beatles y Pink Floyd con toda su extensa instrumentación.

Si me preguntan por mi top 3 de los discos más bellos de los sesenta, no lo dudo ni un instante: Sgt. Pepper’s de los Beatles, Pet Sounds de los Beach Boys y Odessey & Oracle de los Zombies.

zombies

Marzo 2, 2009

REM – Automatic for the people

Archivado en: Long Play's — by staff @ 8:03 pm

Me, my thoughts are flower strewn
ocean storm, bayberry moon.
I have got to leave to find my way.
Watch the road and memorize
this life that pass before my eyes.
Nothing is going my way.

The ocean is the river’s goal,
a need to leave the water knows
We’re closer now than light years to go.

I have got to find the river,
bergamot and vetiver
run through my head and fall away.
Leave the road and memorize
this life that pass before my eyes.
Nothing is going my way.

automatic

Automatic for the people (1992) es uno de los discos más exquisitos de los noventa. Obra maestra de REM (aunque otros prefieran el irregular Out of time -1991-, donde viene su megahit “Losing my religion”), es una maravillosa y delicada colección de canciones plenas de guitarras acústicas y atmósferas eneverantes. REM trazó con este material un disco que lleva hasta su máxima consecuencia un estilo forjado con retazos del rock alternativo, alternative country y el luminoso pop sesentero. Un disco para escucharse con audífonos y los ojos cerrados.

Febrero 18, 2009

Las raíces musicales de “The freewheelin’ Bob Dylan”

Archivado en: Long Play's — by staff @ 10:56 pm

free

Para nadie es desconocido que las primeras canciones de Bob Dylan no eran del todo “originales”. Muchas veces tomaba melodías o extractos de canciones tradicionales para sobreponerle sus letras. Con todo, su segundo álbum, The freewheelin’ Bob Dylan, es el despliegue de toda su imaginería poética, sobre todo en la épica “A hard rain is a-gonna fall”.

Con todo, he aquí el recuento de las canciones tradicionales que sirvieron de inspiración para algunos de los temas de The freewheelin’…

Blowin’ in the wind
Basada en “No More Auction Block” (spiritual negro)

Girl from the north country
Basada en “Scarborough Fair” (canción inglesa tradicional)

Masters of war
Basada en “Nottamun Town” (canción inglesa tradicional)

A Hard rain is a-gonna fall
Basada en su estructura literaria de ”Lord Randall” (canción infantil tradicional)

Don’t think twice, it’s alright
Basada en “Who’s Goin’ to Buy You Ribbons When I’m Gone” (canción folk de Paul Clayton)

Bob Dylan’s dream
Basada en “Lady Franklin’s Lament” (canción tradicional)

Febrero 12, 2009

All things must pass

Archivado en: Long Play's — by staff @ 10:32 pm

all

Para 1970 los Beatles ya no existían, aunque Let it be estaba apenas por llegar a los anaqueles. En complemento, 1970 fue el año de sus primeros discos como solistas. John Lennon y George Harrison ya habían lanzado algunos trabajos de música experimental, pero es en 1970 cuando ven la luz las canciones de John Lennon / Plastic Ono Band y de All things must pass. En ese mismo año Ringo despachó Sentimental Journey con todo su sentimiento crooner, y Paul grabó por sí solo todo el material de su mediocre McCartney.

En este panorama, All things must pass destaca como una obra que todavía falta ser valorada en su justa dimensión. Una exquisita colección de canciones en disco doble (más su curioso extra, el Apple Jack), que muestra el contenido potencial del buen George, siempre a la sombra de Lennon y McCartnety.

Escuchando la remasterización (con bonus tracks) que hizo el propio George con su hijo Dhani en el 2001 no podemos más que dejarnos llevar por la fina belleza de “Beware of darkness”, “Isn’t it a pity” o la propia “All things must pass”, por no hablar del fabuloso cóver a “If not for you” de Bob Dylan, con quien George co-escribió la abridora “I’d have you anytime”.

Y qué decir de ese tema no incluído en el disco originalmente, pero rescatado para la edición: “I live for you”, con ese increíble solo de pedal steel, por no hablar de la nueva versión a “My sweet Lord”.

All things must pass muestra el valor y la creatividad de George Harrison en su mejor momento, a pesar del wall of sound con que Phil Spector vistió la producción. Debajo del eco, de las guitarras sobregrabadas, están las mejores canciones del ex-beatle, y eso es lo importante.

Enero 30, 2009

Troker – Menuda Coincidencia – Fleet Foxes

Archivado en: Long Play's — by staff @ 3:08 am

Hace bastante que no reseño discos, hoy sólo recomendaré brevemente algunos. Gracias a Cobián por el de Troker, y gracias a Héctor por el de Fleet Foxes.

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Troker – Jazz vinil

La jazz band más reciente del panorama mexicano. Más divertidos que Los Dorados, más guapachosos y con un espíritu funk-freejazz apasionante.  Cada pieza de Troker es como una película de esas que lo traen a uno al filo de la butaca. Baste oír esa maravilla llamada “El novio” con todo y homenaje a Rigo (que es amor).

portada

Menuda Coincidencia – Ai’ con permisito

El flow de este vato es impresionante. Un disco de hip-hop alternativo regiomontano luminoso, virtuoso e impactante. Samples de bebop y swing, y una lírica pensada e inteligente. Lástima que sólo sean ocho rolas. “Sin enganche” y “Corre” son dos piezas magistrales. (Bájenlo aquí)

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Fleet Foxes – Fleet Foxes

No por nada los intratables de Pitchfork Media lo declararon el disco del 2008. Estos chicos de Seattle hicieron un disco debut impresionante, gozozo, lleno de fantasía y buena vibra. Es como si los Beach Boys tocaran folk y se aventaran un viaje de ácido. Una obra maestra y bellísima.

Enero 14, 2009

Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band

Archivado en: Long Play's — by staff @ 4:38 am

sgt_pepper

  • Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band fue el primer disco que compré en mi vida. Estaba en sexto de primaria. Me imagino que no muchos pueden presumir eso.
  • Aforismo 1: “Quien no ama el Sgt. Pepper’s… no tiene sentimientos”.
  • Aforismo 2: “Tener algo de los Beatles en casa debería ser como tener la credencial de elector” (leído por ahí).
  • ¿Es necesario que comente algo más de este disco?

Febrero 23, 2008

Control Machete – Mucho barato

Archivado en: Long Play's — by staff @ 5:04 pm

control.jpgEntre samples de cumbias y norteñas, entre extractos del radio y grabaciones caseras, el mayor valor de Mucho barato radica en su honestidad y su crudeza. Disco percursor del hip hop mexicano. Crónica violenta de la vida en los barrios de Monterrey. Valores que prácticamente desaparecieron cuando el trío sacó su Artillería Pesada presenta…, con una producción mucho más cuidada, pero con mayor frialdad, a pesar de las bellísimas “Ileso” y “Danzón”.
Con todo, el hip hop de Control Machete siempre fue alternativo, a diferencia del hip hop americano que domina las listas, llena de tipos con complejo de pimps; hip hop de joyas, autos y chicas; un hip hop falso, como el de sus émulos también regiomontanos del Cártel de Santa.
Mucho barato le debe por igual a su productor Jason Roberts (mente maestra detrás del sonido de Cypress Hill), la visión creativa de la música popular de Toy y la intensidad de sus MC’s: Fermín IV y Pato. Un disco en el lugar y en el momento exacto. Todo un documneto.

Enero 6, 2008

Bob Dylan – Modern times

Archivado en: Long Play's — by staff @ 5:06 am

moderntimes.jpgNo cae duda de que Time out of time (1997) es la obra maestra del Bob Dylan reciente. Se trata de un disco monumental, hermosísimo, la culminación que mi colega Carlos Velázquez (en su reseña de Time out of mind) propone de una trilogía que empieza en Oh mercy y sigue en Under a red sky; a diferencia de la conexión que la crítica ha forzado, entre Time out of mind, Love and theft y su trabajo más reciente, Modern times, negada por el propio Dylan

Hacia su más reciente trabajo voy. Modern times (2006) es la contraparte del Dylan desolado y dolido de amor que encontramos en Time out of mind. Si una década atrás el poeta se dolía de amor en temazos como “Standing in the doorway” o “Love sick”, Modern times es un canto luminoso, de un Dylan enamorado, optimista y vigoroso. La coquetería de Dylan estalla en “Spirit on the water”:

When you are near
It’s just as plain as it can be
I’m wild about you, gal
You ought to be a fool about me”.

Mientras que en la preciosísima “When the deal goes down”, las promesas de amor de Dylan voltean hacia la eternidad:

I picked up a rose and it poked through my clothes
I followed the winding stream
I heard the deafening noise, I felt transient joys
I know they’re not what they seem
In this earthly domain, full of disappointment and pain
You’ll never see me frown
I owe my heart to you, and that’s sayin’ it true
And I’ll be with you when the deal goes down”.

En Modern times la esperanza ilumina todos los tracks, a pesar del drama social de ”Workingman’s blues No. 2″, de la sutil tristeza de “Nettie Moore”, o la oscura poesía de ”Ain’t talkin”, canciones que muestran la pluma de Dylan en perfecto estado de salud.

El eterno aspirante al Premio Nobel de Literatura y el ahora Premio Príncipe de Asturias de las Artes desarrolla un disco sólido, impresionante, al nivel de las expectativas, pero que no logra superar a Time out of mind.  Con todo es una obra maestra, prueba de que Dylan, a sus sesenta y seis años, sigue en perfecto estado creativo. Gran noticia, puesto que el 29 de febrero de esté recién estrenado año 2008 Bob se presenta en la Arena Monterrey. Ahí estaremos.

Enero 4, 2008

PJ Harvey – White Chalk

Archivado en: Long Play's — by staff @ 6:41 am

white.jpgPolly Jean, siempre tan frágil, con esa voz siempre al borde del estallido. Lejos quedó ya la aguerrida joven al mando de un power trío en plena época grunge, capaz de escupir los violentos Dry (1992) o Rid of me (1993), y la ganadora del Mercury Prize por Stories from the city, stories from the sea. Polly es ya una institución en el rock alternativo británico, pero no por eso detiene su búsqueda sonora. Su nuevo disco ya está en las tiendas, lleva por nombre White chalk. El resultado es probablemente uno de los discos más ensordecedoramente bellos de su carrera; por supuesto, uno de los mejores de este 2007 recién cerrado.

Uno de los detalles que convierte a White chalk una experiencia sublime es el ambiente absolutamente acústico del disco. Las canciones giran en torno a los sonidos del piano, que Polly Jean recientemente aprendió a tocar, el arpa y el autoharp. Los suaves arreglos de armónica, banjo, batería o guitarra acústica aparecen de una manera discreta y sumamente precisa para configurar este entramado de intrigantes, oscuras y bellas canciones.

White Chalk es, sin lugar a rodeos, una obra maestra de folk, un deleite para los oídos, un recordatorio de cuan vigente sigue el trabajo de Harvey. Un trabajo que se conecta con una de las más brillantes joyas contemporáneas del género: el magistral Ys de Joanna Newsom. Dos voces privilegiadas, dos etéreos tintineos de arpas y piano, dos experiencias absolutamente conmovedoras.

“Grow, grow, grow”, en vivo:

(más…)

Noviembre 29, 2007

Miles Davis – Kind of blue

Archivado en: Long Play's — by staff @ 2:56 am

Cuenta la historia que Miles Davis, cansado de las reglas y las ideas del bop, hizo eco de la obra teórica de George Russell, Lydian Chromatic Concept of Tonal Organization, en el que proponía una técnica de improvisación basada en escalas antes que acordes. Estas ideas darían nacimiento al jazz modal que Miles aplicó totalmente en Kind of blue (1959).

Cuenta la leyenda que simplemente Miles se encerró con una all-star band que incluía los saxos de John Coltrane y “Cannonball” Adderley, la batería de Jimmy Cobb, el contrabajo de Paul Chambers, y el piano de Bill Evans, para improvisar y grabar uno de los discos de jazz más bellos de la historia: Kind of blue. “Debió haber sido grabado en el cielo”, comentó alguna vez Cobb.

Escuchar Kind of Blue es gozar de las juguetonas melodías de “So What” y “Freedie Freeloader”, que cambian luego a los ambientes introspectivos y suaves de “Blue in green” o “Flamenco Sketches”.  Es disfrutar de Miles en su mejor momento, es introducirse al disco de jazz que equilibra el pasado y el futuro de ese género.

A fin de cuentas, la idea de Miles era volver a la melodía, dejando atrás las rígidas reglas del bop. Al final del rompimiento con los acordes lo que queda es melodía. Pura y exquisita belleza melódica.

Una vez, en una recepción en la Casa Blanca, una mujer de la alta sociedad washingtoniana le preguntó con desdén a Miles el qué había hecho para estar en la sesión. El músico, sin inmutarse le respondió: “Yo he cambiado la música tres veces, ¿usted qué más ha hecho aparte de ser blanca?”.

Septiembre 20, 2007

Beirut – The flying club cup

Archivado en: Long Play's — by staff @ 2:59 am

beirut.jpgComo bien dicen algunas reseñas de Internet: “antes de que hubiera tiempo de extrañarlos, Beirut regresa con nuevo disco”. Zach Condon sigue imparable, y luego de haber despachado el ya de culto Gulag orkestar, resulta que ya circula un nuevo disco en la calles: The flying club cup. Aquí la buena noticia es que es un disco tan bueno como su debut.
Si Gulag orkestar era una vuelta de tuerca a los motivos de la música folclórica balcánica y en general europea,  The flying club cup acusa de un estilo ya coherente. No cabe duda de que Condon, a sus escasas dos décadas de edad, muestra una madurez musical impactante. El Beirut de The flying club cup suena a Beirut y ya no más a una banda de gitanos producida por Yann Tiersen. Obviamente siguen ahí las trompetas brillantes, los órganos marca de casa y el ukulele que Zach se ve obligado a tocar debido a los problemas médicos que le impiden tocar la guitarra. Pero lograr un estilo íntimo y propio es algo que en el 2007 sólo le he escuchado a The Good, The Bad and The Queen y que no es fácil de lograr. Beirut lo consigue y pasa la prueba con creces. The flying club cup está trazado por excelentes canciones, a pesar de que voces contrarias podrían opinar que no es más que un Gulag orkestar revisitado.
The flying club cup goza de cabal salud, y quizá la razón es que Condon parece no cansarse de viajar. Y a cada viaje va dando testimonio en sus canciones. Por eso no resulta extraño que las trompetas en el disco suenen un tanto a mariachi, cuando Condon nombra una canción como “Guaymas, Sonora”, sin renunciar a la francofonía en geografías como “Nantes”, “Cliquot” o “La fete” con sus indudables referencias a la chanson francesa.
Pero lo más importante de todo es que la música de The flying club cup lo embriaga a uno con la sensación de saberse frente a un músico joven, dueño de sus recursos, que sabe aprovechar lo mejor del pasado y el presente para crear una colección de canciones de la más delicada y eficaz manufactura. Que así siga muchos discos más.

Reseña de Gulag Orkestar

Septiembre 8, 2007

Bob Dylan (Parte II)

Archivado en: Long Play's — by staff @ 11:22 pm

bob2.jpg

El Dylan crítico

A reserva de lo que puedan opinar críticos y público, no me gusta “Blowin’ in the wind”. La canción más famosa del poeta de poetas del folk, basada en el spiritual negro “No more auction block”, siempre me ha parecido vaga y un tanto simple. A pesar de que en su momento resultara todo un hallazgo. La cantante Mavis Staples estaba sorprendida de que un joven blanco pudiera captar tan poderosamente la frustración y las aspiraciones de la comunidad negra.
Covereada por miles de artistas, citada igual número de veces, la letra de “Blowing in the wind” es contemplativa, carente de acción, de profecía, a pesar de que el coro es un verdadero hallazgo poético, explicado por Dylan en el sentido de una verdad que flota y que nadie es capaz de atrapar “al vuelo”. Sin embargo, las estrofas son débiles:

How many years can a mountain exist
Before it’s washed to the sea?
Yes, ‘n’ how many years can some people exist
Before they’re allowed to be free?
Yes, ‘n’ how many times can a man turn his head,
Pretending he just doesn’t see?”

El Dylan más crítico se encuentra en otras partes. Es un Dylan sumamente poético, que habla de inminencias, cosas que vendrán, que no se detienen; (¿catástrofes, desgracias, revoluciones?) pero es la acción del hombre -el trovador- la que da testimonio de ellas. Basta ver otro tema del mismo disco donde se incluye “Blowin’ in the wind” (The freewheelin’ Bob Dylan), la monumental “A hard rain is a-gonna-fall”, donde, en larguísimas letanías, Dylan profetiza el apocalipsis:

And what did you hear, my blue-eyed son?
And what did you hear, my darling young one?
I heard the sound of a thunder, it roared out a warnin’,
Heard the roar of a wave that could drown the whole world,
Heard one hundred drummers whose hands were a-blazin’,
Heard ten thousand whisperin’ and nobody listenin’,
Heard one person starve, I heard many people laughin’,
Heard the song of a poet who died in the gutter,
Heard the sound of a clown who cried in the alley,
And it’s a hard, and it’s a hard, it’s a hard, it’s a hard,
And it’s a hard rain’s a-gonna fall”.

Pero su fantasmagoría del “final del mundo” no tendría sentido sin la última estrofa, que pone en su lugar al poeta que vislumbra como un ente necesario para dar testimonio:

I’m a-goin’ back out ‘fore the rain starts a-fallin’,
I’ll walk to the depths of the deepest black forest,
Where the people are many and their hands are all empty,
Where the pellets of poison are flooding their waters,
Where the home in the valley meets the damp dirty prison,
Where the executioner’s face is always well hidden,
Where hunger is ugly, where souls are forgotten,
Where black is the color, where none is the number,
And I’ll tell it and think it and speak it and breathe it,
And reflect it from the mountain so all souls can see it,
Then I’ll stand on the ocean until I start sinkin’,
But I’ll know my song well before I start singin’,
And it’s a hard, it’s a hard, it’s a hard, it’s a hard,
It’s a hard rain’s a-gonna fall”.

Por otro lado, encontramos en “When the ship comes in” al mismo Dylan con su poética de la inminencia y del cambio. En este caso, la transformación -evitando cualquier posible interpretación marxista, religiosa o mística de este cambio- está simbolizada en la llegada de un barco a tierra. Llegada que no podrá detenerse de ninguna manera:

And the words that are used
For to get the ship confused
Will not be understood as they’re spoken.
For the chains of the sea
Will have busted in the night
And will be buried at the bottom of the ocean.
[...]
Oh the foes will rise
With the sleep still in their eyes
And they’ll jerk from their beds and think they’re dreamin’.
But they’ll pinch themselves and squeal
And know that it’s for real,
The hour when the ship comes in.

Then they’ll raise their hands,
Sayin’ we’ll meet all your demands,
But we’ll shout from the bow your days are numbered.
And like Pharaoh’s tribe,
They’ll be drownded in the tide,
And like Goliath, they’ll be conquered”.

Como podemos ver, Dylan recurre a la imaginería bíblica para hacer mas nítidas sus imágenes. Pero esto no debe llevarnos a interpretaciones religiosas erróneas. Mucho del imaginario de Dylan es bíblico, porque precísamente bíblico es el imaginario de muchas de las canciones folk de las cuales se nutrió. Sin embargo, es clara su distancia hacia la religión, salvo en discos evidentemente de esta temática, como John Wesley Harding o sus discos católicos de finales de los setenta.
El Dylan más crítico y poético es precisamente el de canciones como “A hard rain is a-gonna-fall” o “When the ship comes in”. Lejos, muy lejos del visor estático de “Blowin’ in the wind” y lejos también del Dylan panfletario que recorre muchos otros temas de The times they’re a-changin’ o incluso de The freewheelin’ Bob Dylan. Un Dylan trabajado en su materia literaria, que mide cuidadosamente el equilibrio poético y crítico de sus palabras. El Dylan más valioso, por ende.

***
Bob Dylan (Parte I) El Dylan íntimo

Los Tres – Fome

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200px-fome.jpgQué delicia es rescatar esta fina pieza del mejor rock chileno. Si para el momento que editaron este disco (1997) Los Tres ya habían logrado obras trascendente envergadura como Se remata el siglo o La espada y la pared, faltaba redondear la faena con una obra maestra y completa como Fome.
¿Qué hace que este disco suene tan retro y a la vez tan actual? Quizá el hecho de que Álvaro Henríquez y compañía no se rodearan más que de los artefactos necesarios para hacer música atemporal: Guitarras, bajo, batería y excelentes canciones. Fome es un disco de cuerdas por excelencia: Los tonos acústicos y distorsionados de las guitarras se unen al contraste entre bajo eléctrico y contrabajo, y al plañidero lamento del pedal steel.
Por eso Los Tres igual suenan ácidos, cuando “Bolsa de mareo” o “Libreta” sin prejuicios pudieran haber sido firmadas por el Radiohead post-grunge de The bends o Pablo honey; y de la manera más natural cambian a atmósferas como la de ”Olor a gas” (una de las canciones más conmovedoras del rock latinoamericano) o “De hacerse se va a hacer”, que bien pudieran haber sonado en la radio de los cincuenta, o “Antes”, que cuenta con todo ese sabor british y sesentero de Ray Davies y los Kinks.
Y lo mejor de todo es que Henríquez no descuida la parte letrística y si bien puede cantar de la manera más irreal un ”contrátame una gira por el sol / págame en estrellas por favor” como puede pintar cuadros de delicado costumbrismo en “Olor a gas” (“olor a una carne, mantel y sal / es Semana Santa, sol celestial / sin sábanas, sin un colchón / duerme tranquilo como un lirón / seco el corazón”) o narrar las más bizarras historias como en “La torre de Babel”.
¿Cuántas bandas darían todo por tener en sus discos una sola canción del calibre de “Toco fondo” o “Jarabe para la tos”? La música habla por sí misma. No importa la sencillez de su vestimenta, mientras haya con qué rellenarla. Por eso Fome es un disco indispensable.

Agosto 30, 2007

Bob Dylan (Parte I)

Archivado en: Long Play's — by staff @ 4:06 am

bob-dylan.jpgEl Dylan íntimo

Después de un largo viaje por la discografía dylaniana he llegado hasta el punto de considerar la voz de Bob Dylan (de sus primeros discos) como fina y delicada. Quizá sea un ataque a la tradición, pero hay algo en la voz de Dylan que seduce y tranquiliza. Hablo sobre todo del Dylan de sus tonos más íntimos, de esa voz que da la sensación de estarlo escuchando en una habitación pequeña y cálida.
Es evidentemente el Dylan de los tonos más sentimentales, el Dylan hablando a una mujer, o narrando alguna conversación de intimidad. Por eso nos parece de lo más hermoso la sencilla expresión del trovador cuando confiesa:

It ain’t no use to sit and wonder why, babe
It don’t matter, anyhow
An’ it ain’t no use to sit and wonder why, babe
If you don’t know by now
When your rooster crows at the break of dawn
Look out your window and I’ll be gone
You’re the reason I’m trav’lin’ on
Don’t think twice, it’s all right“.

De la misma manera, aquél Dylan íntimo y sencillo se apoya en la envolvente atmósfera de sus melodías, como en la etérea “Spanish boots of spanish leather”, la poética separación de una pareja que viaja encima de las suaves olas de los arpegios de guitarra:

Oh, but if I had the stars from the darkest night
And the diamonds from the deepest ocean,
I’d forsake them all for your sweet kiss,
For that’s all I’m wishin’ to be ownin’”.

Pero Dylan también es capaz de combinar lo íntimo con lo público, o la grandilocuencia de un manifiesto con el suave matiz de una confesión de adiós, con sólo una inflexión de voz. “It’s all over now, baby blue” une a la perfección estos dos extremos, respectivamente en estas dos líneas:

This sky, too, is folding under you (la advertencia exhaltada)
And it’s all over now, Baby Blue (la confesión íntima)”.

En Dylan, aparte del creador de himnos, encontramos al cantautor a media luz, con voz serena y apacible. El equilibrio entre las mismas, así como el equilibrio de baladas y ríspidos blueses, lo hace más valioso. No por nada en Modern times,  después de descargas eléctricas, Dylan regresa a la suavidad de lo íntimo. De “When the deal goes down” es el ejemplo:

We eat and we drink, we feel and we think
Far down the street we stray
I laugh and I cry and I’m haunted by
Things I never meant nor wished to say
The midnight rain follows the train
We all wear the same thorny crown
Soul to soul, our shadows roll
And I’ll be with you when the deal goes down”.

Otras canciones, como “4th time around”, “To Ramona”, “Lay, lady lay” o “Girl from the north country” ayudan a comprender mejor esa faceta, que se une a la del Dylan de sentimiento más dolido, más bluesero, y, por ende, más expuesto. El Dylan de lamentos como “It ain’t me, babe” o Restless farewell”.

***
Bob Dylan (Parte II) El Dylan crítico

Agosto 8, 2007

Bright Eyes – Four Winds EP

Archivado en: Long Play's — by staff @ 6:52 pm

fourwinds.gifEl Four winds EP pasó desapercibido para la mayor parte de la gente, excepto para los fans de Bright Eyes que ya esperaban con ansia el Cassadaga. Pero resultó un modo de mantener viva la tradición del EP, tanto en la discografía de Connor Oberst, como dentro de la escuela indie, donde el EP es casi un objeto obligado y de culto.
Sin embargo, el Four Winds tiene cosas muy destacables. Más allá de contener el primer sencillo de Cassadaga, que da nombre al EP, Four winds se me figura como una especie de tributo a los amigos más cercanos de Connor, además de sus influencias musicales evidentes. Para empezar, “Smoke without fire” no sólo fue compuesta por Oberst y M. Ward, sino que también es interpretada por ambos cantautores con un estilo que recuerda intensamente al Post War de Ward.
Por otro lado, habrá que fijarse bien en “Stray dog freedom”, donde Bright suena al mero estilo del My Morning Jacket del fabuloso Z. Favor regresado, luego de que Jim James colaborara con su voz en “At the bottom of everything” del I’m wide awake it’s morning.
Aunque, finalmente, el Four winds EP resulta un trabajo de esos subterráneos, una joya para unos cuantos, es recomendable no sólo como un extra paralelo al LP Cassadaga, sino como un pequeño tributo de Connor Oberst a dos de sus grandes amistades, tanto musical como fraternalmente hablando.

www.thisisbrighteyes.com

Julio 8, 2007

The Beatles – Please Please Me

Archivado en: Long Play's — by staff @ 7:49 am

pleaseplease.jpgMe parece curioso destacar que el disco debut de los Beatles, fechado en 1963, es realmente muy poco rocanrolero. Más allá de la original “I saw her standing there” que abre el disco y los covers a “Boys” (en voz de Ringo) y la intensa “Twist and shout”, el álbum transcurre entre la fascinación de los de Liverpool por el Rythm & Blues -el sonido Motown-, las viejas canciones de cabaret y hasta el country.

De hecho, de los seis covers incluidos sólo uno es meramente rocanrolero: el mencionado clásico “Twist and shout”; mientras que “Boys”, de las Shirelles, es un arreglo especial del original R&B. En Please Please Me aparece otro gran tema de las Shirelles: el bellísimo “Baby it’s you”, en voz de Lennon, mientras que el toque R&B prosigue en covers como “Anna” de Arthur Alexander y “Chains” de The Cookies. Los Beatles también eran dados a interpretar canciones al viejo estilo de cabaret, de las cuales “A taste of honey” era una de las preferidas y fue incluida en el álbum.

 

Sin embargo, la atención debe guiarnos hacia los ocho temas de John Lennon y Paul McCartney que completan el acetato original. Aparte del duro rock n’ roll de Paul en “I saw her standing there” -todo un clásico del repertorio beatle-, hay un tímido rocanrolito de John, “Misery”, que más parece tender hacia la balada R&B (nótese el jugueteo vocal de John cuando la canción va en fade out). Por otro lado, temas como “Ask me why”, “P.S. I Love you” o “Do you want to know a secret?” deben tomarse como lo que son: inocentes baladas que se nutren por igual de la Motown y el pop de cabaret, y que merecen escucharse desprejuiciadamente para descubrir su cándida belleza. Destaca también la inclusión del primer single de la banda, “Love me do”, a medio camino entre el blues y el country.

Sin embargo, he dejado para el final los dos puntos más fuertes del álbum, dos canciones que muestran a la perfección la capacidad melódica de Lennon y McCartney que comenzaba a desarrollarse en plenitud en ese momento. El tema que da título al disco y que primeramente se publicó como single, “Please please me”, es una arriesgada propuesta vocal que parte de los standards del R&B mezclada con la veloz rítmica del rock n’ roll. Sin embargo es en el otro tema, “There’s a place”, donde ambas corrientes suenan más fuertemente amalgamadas en eso que podríamos llamar el “estilo beatle”, con la diferencia que la canción no cae en la tendencia cursi de clásicos de los de Liverpool como “She loves you” o “From me to you”. “There’s a place” es verdaderamente la canción de Please Please Me, un tema de una dificultad vocal evidente y una estructura melódica desconcertante, que rompe con los paradigmas del pop de inicio de los sesenta. Un paso adelante, aunque Lennon ha comentado que se trató de un intento de hacer algo muy al estilo de la Motown, algo muy negro. Una joya infravalorada, sin duda, de todo el catálogo de Los Beatles.
En suma, Please Please Me resulta un disco disfrutable y ameno, un tímido anuncio de la genialidad que vendría en el futuro.

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