El pliegue

Entrevista con Diego Moreno, director del largometraje El Pliegue, que se estrena en el 7 Festival Internacional de Cine de Monterrey.
“En El pliegue me distancié todo lo posible de la narrativa convencional, privilegiando algo que está relegado por la ideología prevaleciente: el pensamiento. Quiero decir que el cine tiene sus propios conceptos, tiene un modo de pensarse a sí mismo a través de su texto.”
Con estas palabras Diego Armando Moreno Garza presenta El pliegue, un largometraje en que las ideas y la poesía tienen más preponderancia que la historia. Algo, que sin duda, no es algo a lo que está habituado la audiencia, que siempre espera encontrar las mismas formas: tomas cortas, conflicto central…
“Todo lo que no se inscriba en ello parece despreciable y existen una serie de adjetivos o calificativos para ésta clase de cine, que, aunque no son precisamente sinónimos de mala calidad, sí lo son dentro del diccionario del consumo: aburrido, falta de fuerza o incluso unos más sofisticados como pretencioso“
Arriesgado o no, la apuesta de Diego inicia con un cortometraje, El crepúsculo (2008), que participó en selección oficial del Festival Internacional de Cine de Monterrey. Ahora regresa con un primer largometraje que también participa por el Cabrito de Plata al mejor lagrometraje de Nuevo León.
Diego, originario de Chiapas, donde ahora ha vuelto a radicar, es egresado de la Facultad de Artes Visuales de la Universidad Autónoma de Nuevo León. También cuenta con estudios de doctorado en el Centro de Investigaciones en Ciencias, Artes y Humanidades de Monterrey (CICAHM). En entrevista devela los intrincados caminos de este largometraje, del cual, dice, no le extrañaría una mala recepción.
“En el caso de El pliegue había una fábula clara hasta la escaleta. Sin embargo, en la edición comenzó a romperse y exploré lo que vengo trabajando en mi tesis doctoral, la narrativa onírica. Sobre esto último, recuerdo con mucho placer un ensayo de Albert Béguin donde nos describe ese placer tan intenso que le provoca lo irracional y ésas supuestas incongruencias del sueño: en vigilia son las cosas dispuestas en el mundo las que nos aterran o enamoran; en el sueño es distinto: la sensación provoca la imagen. En ese sentido traté de estructurar la película”.
Algo que me llama la atención, de tu corto anterior (El crepúsculo) y luego de ver el trailer de El pliegue, es el uso de la voz en off, así como el uso de otros idiomas aparte del español. ¿A qué se debe esta tendencia?
En el caso de El pliegue se debe a una necesidad de lo que alguna vez fue la historia. Supone a una mujer en México que pretende comunicarse con una persona alemana que no habla español, y hace uso del inglés en sus cartas para poder comunicarse con ese ente.
Mi nuevo largometraje, Gasáladur, que se encuentra en su problemática fase de preproducción, tampoco está hablado en español. Ésta vez es el idioma tzeltal. El uso de lenguas distintas al español ha sido una mera casualidad. La verdad es que estoy realizando un par de cortometrajes en español simplemente porque siento que ellos, los filmes, lo reclaman.
La voz off me parece bella. Es un modo de traer a la vida ésa literatura y esa expresión clara y profunda del lenguaje oral más allá de los diálogos que penden fuerte del lenguaje común. El cine es un arte que abraza a las otras artes, y creo que la literatura y la poesía deben estar siempre acompañando las imágenes propuestas por el cine. Ésa es otra cosa que he escuchado hasta la saciedad entre los cineastas, que la voz en off suena como una debilidad narrativa y cosas así. Yo no lo creo de éste modo.
¿Qué tanto se relaciona El pliegue con El crepúsculo?
Creo que estilísticamente hay muchas similitudes, además del sueño, siempre presente en lo que hago. La novela que escribí hace unos años, la que escribo intermitentemente hoy, los guiones que vengo conformando y mi tesis recurren siempre a lo onírico. Y las obras de los cineastas que me han marcado en lo más profundo: Alain Resnais, Raoul Ruiz, Jean-Luc Godard o Seijun Suzuki, presiento una atmósfera onírica que me apasiona.
¿Cómo ves el cine regiomontano en la actualidad? ¿Qué tan difícil/simple/necesario es hacer cine lejos de los grandes apoyos, producciones, presupuestos?
Es muy necesaria la producción de nuevos materiales independientes. Urge, sobre todo, distanciarse de los modos narrativos usuales -que la institución que proporciona dinero generalmente reclama- y explorar otros nuevos. Creo que la producción cinematográfica crecerá en la medida en que se busquen nuevas propuestas y no las que proponen las empresas/instituciones imperantes. Es necesario superar la religión conformada alrededor de la historia -no quiero decir que la historia no sea importante, sino que no todo en el cine debe girar en torno a ella-, como un acto de renuncia. Pienso en Godard y su declaración sobre la muerte del cine.

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