Los Ángeles Negros (documental)

Ya era hora de que alguien le hiciera justicia a los Ángeles Negros. Bueno, aunque este documental data de 2007, hace apenas unos días tuve la oportunidad de adquirirlo en DVD.

Se trata de un trabajo de los chilenos Patricia Bustos y Jorge Leiva. Un documental sencillo, pero muy bien realizado (Hola Ernesto Contreras y José Manuel Craviotto, autores del -desgraciadamente- horrible Seguir Siendo de Cafeta) que sigue la vida actual de los cinco integrantes originales del grupo chileno, a 40 años de sus días de gloria, para develar la trascendencia de Germaín y Cía en el panorama musical latinoamericano.

Su insólita mezcla de música “romántica” latinoamericana y el sonido psicodélico de finales de los setenta sólo se entiende atendiendo a la forma en que los Ángeles Negros surgieron en 1968 en San Carlos, Chile.

Germaín de la Fuente apunta que en realidad él deseaba ser “un cantante de boleros”, pero pronto se vio a sí mismo como el vocalista de una banda que aspiraba más a tocar como los Beatles, con la mira bien puesta en el hemisferio norte.

Por su parte, Nano Concha (bajo) y Lucho Ortíz (batería) entraron a la banda, casi bajo contrato antes de editar su primer LP, y con ellos vino consigo la pasión por el funk y el soul norteamericano.

En Chile los Ángeles Negros no obtuvieron nunca un éxito muy marcado, y prueba de ello es que posteriormente el grupo se radica en México. Lo que no esperaban estos cinco chicos era el fenómeno que sería su música en el resto de Latinoamérica.

Prueba de ello es la explosión de bandas latinas que marcaron época, como Los Terrícolas y los Pasteles Verdes, y la inegable influencia que tuvieron en el sonido “chicano” de los setenta y ochenta de bandas del norte de México, como Los Mier, los Barón de Apodaca y los Garza de Sabinas hasta llegar a Bronco y Los Temerarios.

Mientras el guitarrista Mario Gutiérrez (dueño del nombre del grupo) mantiene vivos en México a los Ángeles Negros, el documental va desde California hasta Chile mostrando las vidas y los recuerdos de aquellos cinco chavales de patillas largas.

También podemos ver en él la pasión con que figuras del rock chileno, como Jorge González (Los Prisioneros) o Álvaro Henríquez (Los Tres), defienden el legado de sus antecesores, tachados en su país de origen como un grupo “cebollero” (según creo entender, en pocas y mexicanas palabras,”naco”).

Mientras los Beaste Boys los samplean y montones de agrupaciones piratean su nombre, el legado de los Ángeles Negros sigue ahí, circulando en nuestras venas musicales, aunque muchos se nieguen a aceptarlo.

Un documental indispensable.

 

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