
Este disco es metralla pura. Es Silvio en estado puro, descarnado, combativo. Aunque grabado en 1978, Al final de este viaje contiene algunos de sus primeros temas, compuestos entre 1968 y 1970.
Despojado de la instrumentación de sus primeros materiales, el efecto que produce el Silvio acústico es comparable al del Bob Dylan eléctrico. Franco, duro, directo, soltando sus metáforas más estremecedoras y sus letras más políticas.
Incluso cuando habla de amor, Silvio no puede evitar ser inicisvo: “Ojalá pase algo que te borre de pronto. (…) Ojalá por lo menos que me lleve la muerte, para no verte tanto, para no verte siempre”. O más adelante: “Los amores cobardes no llegan a amores ni historias, se quedan ahí, ni el recuerdo los puede salvar”.
No soy devoto de la trova en lo mínimo. Pero este discazo de Silvio me lo aviento enterito, de principio a fin.