
Todavía falta mucho por revalorar del legado de los Ángeles Negros en el pop en español. A finales de los sesenta, este grupo de chilenos encontró una forma nueva de abordar la llamada “balada romántica” y la música folklórica latinoamericana: la formación propiamente rockera de guitarras eléctricas, bajo, batería y órgano.
Herederos del sonido psicodélico de The Doors, Procol Harum o incluso el primer Pink Floyd, Los Ángeles Negros marcaron una época con sus canciones y sus cóvers, y el vozarrón de Germaín de la Fuente sigue teniendo registros insuperables. De su extensa discografía destaco su segundo álbum, Y volveré, editado en 1970.
Aparte de indiscutibles clásicos como “Murió la flor”, “Cómo quisiera decirte” y el enorme rolononón que es “Y volveré”, el disco abunda en hallazgos sonoros como la acidísima “El rey y yo”, o las memorables introducciones de “Por siempre” y “Buen viaje”, donde demuestran que había un “más allá” de sus letras de amores dramáticos y sufridos.
Hace falta escuchar a Los Ángeles Negros con otra actitud, para descubrir una de las bandas más fascinantes y maravillosas de todos los tiempos, que han influenciado a artistas tan contrastantes entre sí como Bronco, Babasónicos y Los Bunkers.
No soy conocedora de música, pero sí de mis recuerdos, y esta canción me recuerda muchísimo los días en que mi querido padre llegaba de trabajar y se sentaba en el sillón rojo y ponía un cassette, mientras nos acostábamos recargando la cabeza en sus piernas. O aquellos domingos en el que estábamos en casa con la puerta que da a la calle abierta y en eso llegaban visitas, y mi papá, quizá sin muchas palabras para iniciar la conversación, decía -pásame ese cassette de los Ángeles Negros, a ver si les gusta- y subía un poco el volumen, antes de que la comida se sirviera a la mesa.
Bonito post =)
!Dios mío,! que hermosos tiempos, inovidables, si, también me recuerda a mis preciosos 4 abuelitos que siempre viván con nosotros. Quisiera volver a esos tiempos, hpihipi…..