Baúl de Long Plays

Abril 29, 2009

Bob Dylan – Together through life

Archivado en: Long Play's — by staff @ 4:02 pm

together

-De la nada, otro disco de Dylan.
-Claro, es muy bueno, pero no supera a Time out of mind (1997).
-Destaco su sonido cincuentoso, vintage, viejo, crudo.
-Y sobre todo el acordeón de David Hidalgo, aunque en algunas de las canciones me hace un poco de ruido, como en “My wife’s hometown”… ese blues rudo pedía a gritos una armónica.
-De nuevo cuenta vuelve a hacer mancuerna para las letras. Ahora con Robert Hunter.
-La portada es de antología (foto de Bruce Davidson).
-Está bien, es una obra sólida, presta a ser alabada por las críticas, Dylan sigue en buen nivel, pero otro disco así ya estaría de más. Como quiera el viejo siempre sabe cómo renovar el panorama. Eso de andar ya en su tercer aire ni los Stones lo han logrado.
-Siempre es gozozo un nuevo disco de Dylan.

Abril 7, 2009

Emiliano Zuleta

Archivado en: Recortes — by staff @ 1:09 am

“Las personas que tarareaban sus versos en aquellos pueblos y veredas retirados de la Civilización, no lo habían visto a él ni en pintura. No sabían cómo era su rostro ni les interesaba. Pero reconocían en sus coplas el mejor correo posible, porque no les informaba sobre lo urgente – nada era urgente – sino sobre lo importante. Por eso las acogían aunque llegaran retrasadas: venían de muy lejos y conservaban el aroma de los montes. Quienquiera que fuera su autor, les estaba regalando ricas historias, contadas a la manera de las buenas crónicas periodísticas: historias completas, redondas, en las que había burla, deliciosos arcaísmos, apuntes sobre la suerte de las cosechas, regaños para bajarle los humos a algún aparecido, guiños a una mujer amada que hoy se llamaba Manuela y mañana María.
Conforme a la tradición, sus versos parecían destinados no más que a los compañeros de parranda y de labranza. Pero tenían tanta gracia melódica, tanta vitalidad narrativa, que a pesar de que no habían sido grabados aún, se extendieron de boca en boca, de manera espontánea, por toda la costa caribe colombiana. En las trochas malsanas de la región se desnucaban las bestias, se extraviaban los caminantes, y los versos seguían su marcha a lomo del viento, porque fueron hechos por uno de esos juglares auténticos que no necesitan fijar su voz en el papel para protegerla del olvido. Un juglar que no se dejó extinguir durante el tiempo en que permaneció a la zaga de su propio canto.”

Alberto Salcedo Ramos, “El testamento del viejo Mile”. (Link al PDF dentro de la página de la Fundación Nuevo Periodismo)

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