Baúl de Long Plays

Marzo 30, 2009

Wilco – Yankee Hotel Foxtrot

Archivado en: Long Play's — by staff @ 6:37 pm

yankee

En 1997, el sello Irdial Discs creó un box set que recopilaba infinidad de grabaciones de “number stations”, esas emisoras de onda corta de origen desconocido que se dedican a transmitir números y palabras en clave. Éstas se cree que son usadas por diferentes gobiernos para transmitir información a espías o embajadas.

The Conet Project, Recordings of Shortwave Numbers Stations, es el nombre de esta recopilación, donde enigmáticas voces femeninas o masculinas, en idiomas que van del ruso, al inglés, el chino o español, transmiten misteriosas series de números y palabras.  La colección se puede escuchar y consultar en esta página del Internet Archive.

Jeff Tweddy, vocalista de Wilco, extrajo de una de esas grabaciones una voz femenina que pronuncia pausadamente las palabras Yankee – Hotel – Foxtrot. Una clave en alfabeto fonético para transmitir las letras Y-H-F. ¿Su significado? Desconocido. El hecho es que esta serie de tres palabras sirvió para nombrar la obra maestra de Wilco.

Wilco es una de esas bandas de alternativas extraídas de las oscuras filas del country contemporáneo independiente. El pasado de Tweddy se llama Uncle Tupelo, pero es bajo el nombre de Wilco que desplegó todo su talento e inventiva.

Yankee Hotel Foxtrot  (2002) es una demostración de los alcances creativos del alt. country. Un álbum donde la claridad y la disonancia chocan, donde melodía y ruido se conjuntan y van de la mano.  Las guitarras acústicas se mantienen, los pianos siguen vibrando, el pedal steel y los violines engalanan “Jesus Etc”, pero el ruido, la estática y los riffs electrónicos configuran un nuevo background.

Grabado entre cambios y discusiones entre los miembros de la banda y los productores (existe incluso un documental al respecto, I am trying to breake your heart), el resultado fue un disco alabado por la crítica, al que siguió una especie de continuación, más pop, bajo el nombre de A ghost is born, también de alto calibre.

Marzo 23, 2009

The Zombies – Odessey & Oracle

Archivado en: Long Play's — by staff @ 9:22 pm

odd

En plena invasión británica, en 1965, muy pocos pusieron atención al primer sencillo de The Zombies, “She’s not there”, que apenas trascendió en las listas de popularidad como un hit menor. Y mientras los Beatles, los Stones y los Kinks hacían temblar los charts, Colin Blunstone (voz), Rod Argent (teclados), Paul Atkins (guitarra), Chris White (bajo) y  Hugh Grundy (batería) disfrutaban haciendo de una música igual o más de exquisita que los propios Beatles o los Beach Boys.

Los Zombies grabaron en 1967 Odessey & Oracle, álbum que en Inglaterra apareció al año siguiente y cayó en el olvido. Sería hasta 1969 que los DJ’s americanos descubrieran el disco y programaran hasta el cansancio “Time of the season”, que se convirtió en un hit de aquél lado del charco. Para ese momento los Zombies ya no existían.

Odessey & Oracle es una de las joyas más desconocidas de los sesenta. Un disco de una belleza soberbia, delicada, festiva. Un pop fantástico que se demuestra en tracks de altos vuelos como “A rose for Emily”, “Maybe after he’s gone” o “Beechwood Park”, por no hablar de ese clásico sesentero que es “Time of the season”, donde el órgano de Argent genera más psicodelia que los Beatles y Pink Floyd con toda su extensa instrumentación.

Si me preguntan por mi top 3 de los discos más bellos de los sesenta, no lo dudo ni un instante: Sgt. Pepper’s de los Beatles, Pet Sounds de los Beach Boys y Odessey & Oracle de los Zombies.

zombies

Marzo 22, 2009

Radiohead

Archivado en: Reseñas — by staff @ 8:09 pm

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UNO / Hablar de Radiohead implica dejar a un lado el tono neutro y periodístico con que suelo abordar estos asuntos. Es remontarme mucho tiempo atrás, es hablar por mí mismo. Recuerdo la noche del 24 de diciembre de 1998, cuando puse por primera vez el CD de Ok computer en el reproductor de mi estéreo. Difícil sería describir todas las sensaciones que vinieron a mi cabeza. Escuchar por primera vez el final de “Karma police” fue una experiencia estremecedora. Estaba en tercero de secundaria. No recuerdo cuántas veces he repasado ese disco, con audífonos, detectando cada sonido, cada riff, cada armonía, cada detalle. Todavía podría hacerlo y encontrar un mundo en cada uno de los tracks.

DOS / Lunes 16 de marzo de 2009. “Exit music (For a film)”. El Foro Sol por primera vez puede estar en silencio, y podemos detectar con claridad los sonidos de uno de los temas más estremecedores de Ok computer. A media canción a Jonny Greenwood se le revienta una cuerda de su Fender Telecaster, con un repentino ruido disonante. Thom Yorke hace una pausa. “Whithout that”, dice, volteando a ver a Jonny. Hace una pausa de un compás y retoma la canción. El Foro aplaude. Avanza el tema, pero un ruido del bajo de Colin Greenwood saca de concentración a todos. Pausa. Yorke sigue rasgando su guitarra acústica y empieza de nuevo: “Wake, from your sleep…”. Locura total. Pero pocos segundos más adelante es su propia acústica la que falla. También una cuerda parece reventarse. Pausa. Diálogo. “To the next song”, apunta Yorke ante la queja del auditorio. “Bodysnatchers” se presenta enseguida.
Me contaron de que alguien en gradas gritó: “¡A ensayar a su casa!”. A mí simplemente me parece lo más bello que puede suceder. Una demostración de que, al final, Radiohead no son más que cinco seres humanos, arriba de un escenario, haciendo algo eminentemente humano, en lo cual siempre se puede fallar. En ocasiones la imperfección es el gesto más artístico y más hermoso que uno puede otorgar.

TRES / De una experiencia así de espiritual uno puede apuntar demasiadas cosas, demasiadas. Mi parte objetiva coincide en muchas cosas que hablé con mis amigos, como de que el sonido no tenía la suficiente potencia para acallar la voz del público, y la visibilidad evidentemente fue baja o nula para muchos, además de la amenaza de lluvia que al final no cayó. Pero la realidad es otra, la realidad es que ver a Radiohead representa una experiencia más allá de cualquier concierto, por el significado de su música en nuestras vidas, la sorpresa que representaba cada nuevo disco; yo no tengo miedo en afirmar que Ok computer es el Sgt. Pepper’s de mi generación, y me hace feliz haber vivido el momento, aquéllos días de finales de los noventa en que uno se despertaba en MTV con “No surprises”, aquellos años de radicalidad con Kid A en la nueva década. Tiempos que inevitablemente se quedarán guardados. Las sorpresas: “Talk show host”, que jamás esperaba, lado B incluido en el soundtrack de Romeo + Juliet, “How to dissappear completely”, “Kid A”, “The bends” y “You and whose army?”. Por supuesto, hubiera dado todo por ir el domingo y haber escuchado “No surprises”, “Fake plastic tres” y “Just”. Pero la satisfacción es absoluta.

CUATRO / Hablar de “Creep” es difícil; es un tema tan controversial para los fanáticos de Radiohead que es raro llegar a un acuerdo. El “Creep” que mil veces tocamos en nuestras bandas de la prepa. El “Creep” por el que muchos sólo conocen a Radiohead. El “Creep” maldito, el “Creep” prohibido; pero también el “Creep” deseado.
Al entrar al Foro Sol uno está mentalizado de que “Creep” no aparecerá. Desde la gira de Ok computer dejó de aparecer en los setlists de Radiohead y sólo en algunas ocasiones especiales la interpretan. Ocasiones especiales como visitar México después de quince años.
A pesar de no esperar tal canción, el que Radiohead interpretara “Creep” es un gesto noble, amable, amistoso, profundo. Nos guste o no, la odiemos o no, “Creep” significó ese “algo más”, una suerte de gentil disculpa por tantos años de ausencia. Y para quienes creímos que jamás escucharíamos, estando presentes, esa canción interpretada por Radiohead, fue una especie de deseo oculto concedido.  Con “Creep”, Radiohead incluyó en el concierto canciones de cada uno de sus siete discos de estudio.

CINCO / No matter what happens now, sure I won’t be afraid, ‘cos I know today has been the most perfect day I’ve ever seen… (Radiohead, “Videotape”, In Rainbows, 2007)

Marzo 2, 2009

REM – Automatic for the people

Archivado en: Long Play's — by staff @ 8:03 pm

Me, my thoughts are flower strewn
ocean storm, bayberry moon.
I have got to leave to find my way.
Watch the road and memorize
this life that pass before my eyes.
Nothing is going my way.

The ocean is the river’s goal,
a need to leave the water knows
We’re closer now than light years to go.

I have got to find the river,
bergamot and vetiver
run through my head and fall away.
Leave the road and memorize
this life that pass before my eyes.
Nothing is going my way.

automatic

Automatic for the people (1992) es uno de los discos más exquisitos de los noventa. Obra maestra de REM (aunque otros prefieran el irregular Out of time -1991-, donde viene su megahit “Losing my religion”), es una maravillosa y delicada colección de canciones plenas de guitarras acústicas y atmósferas eneverantes. REM trazó con este material un disco que lleva hasta su máxima consecuencia un estilo forjado con retazos del rock alternativo, alternative country y el luminoso pop sesentero. Un disco para escucharse con audífonos y los ojos cerrados.

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