Torreón, día de Navidad. Hurgando entre viejos papeles, me encontré una vieja postal de la disquera Pentagrama, que conseguí no sé dónde y no sé cuándo. La imagen es una pintura de Guillermo Scully llamada Elogio al danzón, que no pude encontrar en internet. Además, viene un poema de Juan Gelman que reproduzco a continuación:
Una mujer y un hombre
Una mujer y un hombre llevados por la vida,
una mujer y un hombre cara a cara
habitan la noche, desbordan sus manos
se oyen subir libres en la sombra,
sus cabezas descansan en una bella infancia
que ellos crearon juntos, plena de sol, de luz,
una mujer y un hombre atados por sus labios
llenan la noche lenta con toda su memoria,
una mujer y un hombre más bellos en el otro
ocupan su lugar en la tierra.

Estremecedoramente bella, Las vírgenes suicidas no es sólo la brumosa historia de cinco hermanas cuya desbordada femineidad embriaga a los chicos del vecindario, sino una toma de conciencia de lo insondable que es el pasado… pasado que va dejando apenas rastros, huellas, piezas de rompecabezas que nunca, por más que lo deseemos, volverán a encajar del todo.