Había olvidado estas delirantes versiones de los Animaniacs:
Hamlet
A Midsummer Night’s Dream
Había olvidado estas delirantes versiones de los Animaniacs:
Hamlet
A Midsummer Night’s Dream

Romy V: ¿Tienes novia?
Andi: Sí
Romy V: ¿Cómo se llama?
Andi: Tina
Romy V: ¿Dónde está ella ahora?
Andi: En su casa, o camino hacia allá.
Romy V: ¿Por qué no está aquí?
Pausa corta
Andi: No hay espacio.
Romy V: Ah, entiendo… (Pausa corta) ¿Por qué no estás con ella?
Andi: Allá estaba… Hasta hace un rato.
Romy V: ¿La amas?
Andi: Mucho.
Romy V: ¿Qué tanto la amas?
Andi: La voy a querer siempre.
Romy V: ¿Siempre?
Andi: Siempre…
Romy V: ¿Ella lo sabe?
Andi: Sí, lo sabe.
Romy V: ¿Se lo dijiste?
Andi: Se lo dije.
Romy V: ¿Sí?
Andi: Decírselo, sí… Que siempre la voy a querer.
Romy V: ¿Cómo es?
Andi: La dibujaría si pudiera, pero no puedo. (Pausa corta) Llenaría una de las paredes de la casa con ella, una pared impenetrable la llenaría con su cuerpo. Sobre la pared dibujaría un bosque que formaría su cuerpo, ramas, troncos, hojas, todo vivo, indestructibe, creciendo frente a los ojos; su cuerpo estaría en la pared hecho de hojas azules, flexible, sobre el camino. Una pared y un bosque y un cuerpo… oscuro, radiante. Así debería poder pintarla, insondable, que confunda. Ahí hay animales, voces; un verde claro sorprendente, como cuando me levanto al lado de ella; y atrás, negro. Tigres, papagayos, un lugar que no es posible que exista. Duda, belleza, oscuridad, que al mismo tiempo es su cuerpo. Una oscuridad en la que uno nunca podría vivir. Un par de rayos de sol caen sobre un lago. Aquí alguien nada, una pareja. Esto tendría que dibujarlo sobre la pared impenetrable, las raíces y los peces. Éste es el cuerpo de mi novia, su juventud y todo lo que aún vendrá: sus siguientes hombres, su otra vida, hijos. Cómo se mueve. Un mural que no está compuesto por otra cosa que un bosque; una pared impenetrable llena de bosque, sólo interrumpido por las pequeñísimas ventanas que de vez en cuando alguien abre allá arriba.
Pausa corta.
Romy V: ¿Y el rostro?
Andi: El rostro…
Pausa corta.
Romy V: El rostro…
Andi: El rostro es el cielo. El cielo encima de la casa, encima de la pared. Las tejas son el cuello, las nubes son los cabellos, y el cielo: transparente, insondable…, los ojos.
***
Roland Schimmelpfenning, La mujer de antes (fragmento).
Traducción: Luis Carlos Sotelo.
Cuadernos de Dramaturgia Internacional, Paso de Gato. No. 4
Foto: Fernando Moguel, del montaje de La mujer de antes presentado en la XXIX Muestra Nacional de Teatro en Ciudad Juárez, Chihuahua, por la compañía Teatro Línea de Sombra. Dir. Jorge Vargas.

UNO / Augusto Pinochet falleció el 10 de diciembre de 2006. Meses antes de su muerte estaban en curso diferentes procesos para juzgarlo por los crímenes cometidos durante la dictadura chilena. Casi un año antes, el 17 de noviembre de 2005, el general que derrocó a Salvador Allende declaraba las siguientes cosas (Nota de La Jornada):
“Dios me perdonará si me excedí”, dijo Pinochet a juez que lo investiga por crímenes
Enrique Gutiérrez Aicardi / Corresponsal
Santiago, 16 de noviembre. “Dios hace las cosas; él me perdonará si me excedí en algunas, pero no creo“, dijo el ex dictador chileno Augusto Pinochet ante el juez Víctor Montiglio, que lleva adelante la causa por la Operación Colombo, en la que fueron asesinados más de un centenar de opositores al régimen castrense (1973-1990), según extractos del interrogatorio a que fue sometido el lunes pasado el ex gobernante de facto.
En este contexto, fuentes judiciales señalaron que los exámenes médicos practicados a Pinochet arrojaron que sí está en condiciones mentales para enfrentar un juicio ya que la “demencia moderada” que sufre no es obstáculo para impedirlo.
“Lamento y sufro por esas pérdidas (humanas), pero Dios hace las cosas, él me perdonará si me excedí en algunas, pero no creo”, sostuvo ante el juez especial del caso que lo interrogó en su domicilio en el este de Santiago, en referencia a los más de 3 mil muertos y desaparecidos que provocó su régimen militar.
En su respuesta a las 20 preguntas que en más de dos horas le formuló el magistrado, Pinochet respondió vagamente con un “no me acuerdo” o “son cosas que sucedieron hace 30 años”, siempre en relación con la Operación Colombo, acerca de la desaparición de 119 opositores por agentes de la ex Agencia de Inteligencia Nacional (Dina), su policía secreta.
“No me acuerdo, pero no es cierto. No es cierto, y si fuera cierto, no me acuerdo“, dijo al eludir su responsabilidad como alto mando directo de la Dina, cuyo jefe, el ex general Manuel Contreras -hoy en prisión-, desde hace tiempo lo incrimina de haber dado las órdenes en forma personal sobre las acciones represivas contra los opositores políticos de izquierda.
Aunque afirmó que “nunca yo podría hacer una cosa así” y “¿por qué podría defender a la Dina si yo no sabía?”, añadió que “no era problema mío, yo era presidente y después estaban los servicios de inteligencia. Eso era cosa, me imagino, de mandos medios. Ni Cóndor -otra operación militar- ni nada era problema mío”.
No obstante, pareció contradecirse en otro pasaje al afirmar que “todo lo que hice, todo lo que actué, todos los problemas se los dedico a Dios, se los dedico a Chile, porque de esa forma se permitió que el país no fuera comunista y siguiera como es hasta hoy”, al justificar el golpe militar contra el gobierno socialista de Salvador Allende.
El abogado querellante en la causa, Hernán Quezada, dijo que “los expertos coinciden en que en todos los exámenes practicados hubo por Pinochet sobresimulación para tratar de parecer más grave los síntomas de su enfermedad neurológica”.
Agregó que “los exámenes son concluyentes en cuanto a que Augusto Pinochet, desde el punto de vista siquiátrico, es una persona normal que puede dar respuestas, sin perjuicio de que tiene afecciones de carácter neurológico”.
Los documentos médicos fueron dados a conocer a las partes y sostienen, en el diagnóstico de demencia subcortical, que a pesar de ese padecimiento por deficiente irrigación cerebral, no implica una demencia o enajenación mental que impida que el ex dictador sea juzgado.
DOS / Para cuando llegó su primera separación, en el 2000, Los Tres eran uno de los grupos de rock más importantes de Chile, y ya habían aportado clásicos para la historia de la música latinoamericana como “Un amor violento”, “Déjate caer”, “La espada y la pared” u “Olor a gas”. Incluso los mexicanos de Café Tacuba grabaron un EP tributo a esta banda chilena bajo el nombre de Vale callampa.
En el 2006 la banda vuelve a integrarse, y Álvaro Henríquez, Roberto Lindi y Ángel Parra (ya sin el baterista Pancho Molina) entregan una colección de buenísimas canciones bajo el nombre de Hágalo usted mismo. Y aunque en la lírica de Los Tres siempre habían estado presentes las imágenes de Chile bajo la dictadura, el corte abridor es toda una afirmación de principios. Con un riff que rememora a “Ticket to ride” de los Beatles, Henríquez canta:
Nunca nadie entendió lo que dijiste ayer.
Sonaba tan distinto a cuando eras el rey.
Un hombre convertido en niño le ruega a Dios.
Silencioso como una rata meando sobre algodón.Dios perdonará si me excedí, pero no creo.
Todos los problemas que causé se los dedico al cielo.
No me acuerdo, pero no es cierto,
y si es cierto, no me acuerdo.Para ser un valiente hay que llegar al final.
Soldado, en tu uniforme hay arrugas que hay que planchar.Hoy ya no sabes si tu vida fue tan buena.
Los recuerdos de los que me hablas iluminan tu condena.
Si tu vida fuera mi vida moriría de pena.
No me acuerdo, pero no es cierto,
y si es cierto, no me acuerdo.No me acuerdo hoy…
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