Baúl de Long Plays

Noviembre 29, 2007

Miles Davis – Kind of blue

Archivado en: Long Play's — by staff @ 2:56 am

Cuenta la historia que Miles Davis, cansado de las reglas y las ideas del bop, hizo eco de la obra teórica de George Russell, Lydian Chromatic Concept of Tonal Organization, en el que proponía una técnica de improvisación basada en escalas antes que acordes. Estas ideas darían nacimiento al jazz modal que Miles aplicó totalmente en Kind of blue (1959).

Cuenta la leyenda que simplemente Miles se encerró con una all-star band que incluía los saxos de John Coltrane y “Cannonball” Adderley, la batería de Jimmy Cobb, el contrabajo de Paul Chambers, y el piano de Bill Evans, para improvisar y grabar uno de los discos de jazz más bellos de la historia: Kind of blue. “Debió haber sido grabado en el cielo”, comentó alguna vez Cobb.

Escuchar Kind of Blue es gozar de las juguetonas melodías de “So What” y “Freedie Freeloader”, que cambian luego a los ambientes introspectivos y suaves de “Blue in green” o “Flamenco Sketches”.  Es disfrutar de Miles en su mejor momento, es introducirse al disco de jazz que equilibra el pasado y el futuro de ese género.

A fin de cuentas, la idea de Miles era volver a la melodía, dejando atrás las rígidas reglas del bop. Al final del rompimiento con los acordes lo que queda es melodía. Pura y exquisita belleza melódica.

Una vez, en una recepción en la Casa Blanca, una mujer de la alta sociedad washingtoniana le preguntó con desdén a Miles el qué había hecho para estar en la sesión. El músico, sin inmutarse le respondió: “Yo he cambiado la música tres veces, ¿usted qué más ha hecho aparte de ser blanca?”.

Noviembre 18, 2007

Felipe Ehrenberg

Archivado en: Reseñas — by staff @ 8:22 am

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En el video que abre la exposición Manchuria, visión periférica nos topamos con el registro de uno de los múltiples performances que Felipe Ehrenberg ha realizado a lo largo de su trayectoria. En él, frente a la cámara, Felipe pronuncia un discurso acerca de la corbata y su status de poder y servilismo. Mientras tanto, el artista anuda en su cuello una corbata tras otra hasta estar lleno de ellas. Si una corbata hace importante a alguien, según explicara el día de la inauguración, no hace falta imaginarse qué tan importante puede ser alguien que porta un montón de ellas.

“El arte sólo es una excusa”, indica Ehrenberg como uno de sus lemas. Y cada una de sus pinturas, dibujos, esculturas y acciones invita a reflexionar en aspectos de la vida cotidiana, de la sociedad, de la historia, por medio de la estrategia particular de cada pieza.

Felipe Ehrenberg, uno de los artistas visuales contemporáneos mexicanos más importantes del siglo XX decidió montar su primer retrospectiva en la ciudad de Monterrey. Las galerías del Colegio Civil de la Universidad Autónoma de Nuevo León albergan ahora Manchuria, visión periférica.
Durante la inauguración, Erhenberg, quien se denomina a sí mismo como neólogo -una persona enfocada hacia la creación e indagación de lo nuevo-, respondió un cuestionario del crítico y curador Guillermo Santamarina, en el que indició que lo contrario del neólogo es el ortodoxo, aquél que sigue manteniéndose en lo ya conocido, en lo tradicional, sin lanzarse a la exploración. Felipe dejó la pintura, el mismo lo indica, porque el cine y las nuevas corrientes del arte ya lo estaban superando. Del Erhenberg que comenzó su carrera, de niño, siendo asistente de Diego Rivera, al experimentado creador que ahora reside en Brasil distan ya varias décadas y exploraciones de distancia.

Manchuria es una “visión periférica” debido al modo de aproximarse a la obras en esta retrospectiva, sobre todo a aquella que es más difícil de meter en una galería: sus performances y acciones. Ehrenberg es uno de los artistas que más cuidado han tenido en documentar y registrar cada parte del proceso de su obra, de tal manera que si ha logrado vender arte, ha sido por medio de tales archivos. “No vendo el performance, vendo el guión, los bocetos y las fotografías de tal acción”.

De esta manera encontramos el plano, los bocetos y las polaroids tomadas de su performance El arte según yo, o las cartas enviadas a la Bienal de Puerto Rico para explicar que los telegramas que adjunta son en realidad la obra que está proponiendo para exposición. La primera de las dos salas en que se ha dividido Manchuria está dominada por dos grandes vitrinas en que podemos encontrar desde bocetos y dibujos hasta registros e invitaciones a muestras del autor.

Por si no fuera poca la idea de Erhenberg como una obra de arte en sí mismo (memorable es su acción de tatuarse unos huesos en su mano izquierda, para montar su mano en un homenaje al grabador José Guadalupe Posada), en 1982 contendió en para diputado federal por el Partido Socialista Unificado de México, y de aquella aventura electoral recoge las serigrafías que adornaron diversas paredes con su efigie, así como folletos de propaganda electoral.

El humor, el kitsch, el erotismo y la violencia son temas que Ehrenberg recoge, trastoca y juega. Desde un cartel trabajado en aerosol para anunciar un concierto de música tropical hasta su Codex Aeroscriptus Ehrenbergensis hecho a base de serigrafía y aerosol sobre un papel doblado al modo de un códice prehispánico, la obra de Felipe provoca, genera sonrisas y cuestiona.

Y todo bien puede partir de una simple imagen de periódico. Una fotografía de una pelea callejera en un diario provocó la creación de una escultura en cemento de tal imagen, rememorando, según indicó el artista, la manera en que las grandes batallas del pasado se registraban por medio de la escultura. O realzando los desfases de color en la impresión de las fotografías del periódico, específicamente en las de sociales: “nuestra sociedad desfasada”, ironiza el artista.

De esta manera, Erhenberg resume cincuenta años de trabajo que podrían describirse en su propio modo de nombrarse: neología, el arte como la excusa de la búsqueda, de la indagación, del juego, que bien podría llevarnos a reconocer lo importantes que somos por el número de corbatas anudadas en el cuello.

En El Porvenir
19 de noviembre de 2007

Noviembre 9, 2007

Travis o…

Archivado en: Reseñas — by staff @ 5:17 am

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…de la honestidad de Fran Healy y su colección de guitarras acústicas, …o de cómo tocar a la perfección un solo de guitarra siendo manoseado por el público.

(Travis en vivo. 7 de noviembre de 2007. Auditorio Fundidora de Monterrey)

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Noviembre 7, 2007

Entrevista con Gerardo Tort

Archivado en: Periodismo — by staff @ 5:26 am

lucio.jpgGerardo Tort alcanzó reconocimiento con su adaptación de la obra de teatro de Jesús González Dávila, De la calle. Ahora presenta un documental al respecto de otro de los episodios oscuros de la llamada “guerra sucia”: Lucio Cabañas, la guerrilla y la esperanza.

 

¿Con qué ideas acerca de la guerrilla de Lucio Cabañas inicias la investigación de este documental, y qué descubrimientos fuiste encontrando?
Básica y fundamentalmente partimos del desconocimiento de los fenómenos de los movimientos sociales de los años sesenta y setenta. Sabíamos lo que sabe todo el mundo. Al principio la inquietud que teníamos por acercarnos al tema desde el cine era por medio de una película de ficción, con la intención de rescatar las historias humanas, reales de los personajes que habían estado involucradas en esos movimientos. De ahí fueron saliendo muchas cosas, parte de la historia de esté país todavía no contada. Pero nuestra historia no era hacer un recuento desde la denuncia o desde la especulación histórica en esta aproximación, sino rescatar las historias humanas. Entonces, en sí fue muy enriquecedor el aproximarnos desde este enfoque, del lado humano, de los participantes y los protagonistas de los movimientos sociales radicalizados.

¿Cómo fue recibido el documental?
De diversas maneras. Hemos tenido oportunidad de presentarlo en diversos foros, tanto en festivales como en exhibición abierta, y hemos tenido diferentes respuestas. La más sorprendente es quizá en los foros donde hay chavos, las nuevas generaciones que de pronto se preguntan: ¿cómo es que esto pasó en México? ¿En verdad pasó esto aquí? Porque pareciera que lo que se narra o los hechos que se narran fueran del cono sur, de la dictadura chilena, argentina, uruguaya paraguaya, guatemalteca, salvadoreña; ya que nunca ha habido la conciencia de que eso pasó en México. Hay mucho desconocimiento, y la gran sorpresa para nosotros ha sido esa, enfrentarnos a una parte de la historia que sigue siendo velada, oculta e incluso hasta socavada.

En los últimos años se ha hablado más de los movimientos de los años sesenta y setenta, aunque La Fiscalía Especializada para Movimientos Políticos y Sociales del Pasado fue un proyecto fallido. ¿Hay posibilidades de crear nuevamente una instancia que resuelva los crímenes del pasado, que dicte justicia?
Lo de la fiscalía, desde mi punto de vista, fue una falacia, un petardo, una ilusión china. Parecía como que había la intención de aclarar lo que había pasado. Finalmente no fue así, no pasó absolutamente nada. Yo no creo que desde las instancias gubernamentales haya una voluntad política para explicar lo que pasó en aquellos años. Antes bien, creo que está en el papel de la sociedad civil el empujar para esclarecer lo que pasó. No veo que una fiscalía como tal tenga incluso las herramientas para poder ejercer, en términos de justicia, lo que se debería de hacer.
Quizá una Comisión de la Verdad, como ha existido en otros países, pudiera acercarse mucho más al esclarecimiento. Yo, desde mi perspectiva, no veo voluntad política.

¿Cuál es tu opinión de Francisco Vargas, que recientemente ha estrenado con mucho éxito El violín?
Por supuesto nosotros, e incluyo a Francisco con El violín, no estamos descubriendo el hilo negro. Hay películas, varias películas que hablan de este tema, pero que no han tenido luz. Creo que el momento político social que vivimos permite que el tipo de películas que hablan de estos temas pueda acceder a las audiencias. En ese sentido también opino que hace falta más. Podemos verlo en Argentina, en Chile; en España, todavía se siguen haciendo películas sobre la Guerra Civil. Ahora un mexicano (Guillermo del Toro) acaba de tocar el tema desde el punto de vista fantástico: El laberinto del fauno. Y habla sobre eso, sobre la Guerra Civil Española. Quiero decir que el que haya una película o dos no agota el tema. Creo que es un proceso, y el cine nos invita a participar en ese proceso de reflexión desde los diferentes géneros posibles que tiene: documental, ficción, y de la ficción el género fantástico, melodramático, la comedia. Es una invitación para que otros cineastas, incluso desde otra óptica, aborden esta línea temática.

En El Porvenir
3 de noviembre de 2007

Noviembre 1, 2007

Orhan Pamuk – La vida nueva

Archivado en: Reseñas — by staff @ 6:17 am

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Como tantos hombres destrozados que en cierto momento se han arrojado a ese torbellino llamado vida y que no han podido encontrar lo que esperaban, a partir de mis lecturas, de ciertas visiones y expresiones que comparaba, descubría que los textos se susurraban entre ellos ocultamente, de ahí esa extraía una serie de secretos, los clasificaba, forjaba nuevas relaciomes entre ellos e intentaba vengarme de todo lo que me había perdido en esta vida presumiendo de la complejidad de aquella red de relaciones que había construido con la paciencia de quien cava el pozo con un alfiler. A todos aquellos que se sorprenden de ver que en las ciudades musulmanas los estantes de las bibliotecas estén llenos a rebosar de volúmenes de exégesis y de manuscritos de comentarios sobre otros libros, debería bastarles con echar un vistazo a la masa de hombres destrozados que pueblan las calles”.

Pamuk, Orhan. La vida nueva. México: Punto de lectura, 2006. Pag. 331. (Traducción de Rafael Carpintero)

A Estela

Si El libro negro es la gran epopeya del hüzün de Estambul, enmarcada en una historia profundamente conmovedora y filosófica, y Nieve la novela óptima para el interesado en los temas de actualidad de la tensión entre oriente y occidente, La vida nueva es quizá la más poética de las novelas de Orhan Pamuk. Aunque hermética y desconcertante a trechos, la realidad es que La vida nueva sabe cómo tocar fibras muy sensibles del sentimiento no sólo turco, sino universal, produciendo un texto de una riqueza delicada, como cada página de Pamuk, un mundo en sí.
Si en El libro negro uno de sus leit motiv más insistentes resultaba la cita del imaginario Obscuri libri de Botifolio (“Nada puede ser tan sorprendente como la vida, excepto la escritura”), La vida nueva se presenta como la interpolación natural de esta fascinación por el poder de la escritura y su relación con la existencia humana. Escritura y vida en eterna conjunción. Ficción y no ficción: ”Un día leí un libro y toda mi vida cambió”. Más poesía no puede existir en una sola frase.

Otras reseñas pamukianas en Baúl de Long Plays:

El libro negro
Estambul, ciudad y recuerdos
Nieve

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