Baúl de Long Plays

Agosto 30, 2007

Bob Dylan (Parte I)

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bob-dylan.jpgEl Dylan íntimo

Después de un largo viaje por la discografía dylaniana he llegado hasta el punto de considerar la voz de Bob Dylan (de sus primeros discos) como fina y delicada. Quizá sea un ataque a la tradición, pero hay algo en la voz de Dylan que seduce y tranquiliza. Hablo sobre todo del Dylan de sus tonos más íntimos, de esa voz que da la sensación de estarlo escuchando en una habitación pequeña y cálida.
Es evidentemente el Dylan de los tonos más sentimentales, el Dylan hablando a una mujer, o narrando alguna conversación de intimidad. Por eso nos parece de lo más hermoso la sencilla expresión del trovador cuando confiesa:

It ain’t no use to sit and wonder why, babe
It don’t matter, anyhow
An’ it ain’t no use to sit and wonder why, babe
If you don’t know by now
When your rooster crows at the break of dawn
Look out your window and I’ll be gone
You’re the reason I’m trav’lin’ on
Don’t think twice, it’s all right“.

De la misma manera, aquél Dylan íntimo y sencillo se apoya en la envolvente atmósfera de sus melodías, como en la etérea “Spanish boots of spanish leather”, la poética separación de una pareja que viaja encima de las suaves olas de los arpegios de guitarra:

Oh, but if I had the stars from the darkest night
And the diamonds from the deepest ocean,
I’d forsake them all for your sweet kiss,
For that’s all I’m wishin’ to be ownin’”.

Pero Dylan también es capaz de combinar lo íntimo con lo público, o la grandilocuencia de un manifiesto con el suave matiz de una confesión de adiós, con sólo una inflexión de voz. “It’s all over now, baby blue” une a la perfección estos dos extremos, respectivamente en estas dos líneas:

This sky, too, is folding under you (la advertencia exhaltada)
And it’s all over now, Baby Blue (la confesión íntima)”.

En Dylan, aparte del creador de himnos, encontramos al cantautor a media luz, con voz serena y apacible. El equilibrio entre las mismas, así como el equilibrio de baladas y ríspidos blueses, lo hace más valioso. No por nada en Modern times,  después de descargas eléctricas, Dylan regresa a la suavidad de lo íntimo. De “When the deal goes down” es el ejemplo:

We eat and we drink, we feel and we think
Far down the street we stray
I laugh and I cry and I’m haunted by
Things I never meant nor wished to say
The midnight rain follows the train
We all wear the same thorny crown
Soul to soul, our shadows roll
And I’ll be with you when the deal goes down”.

Otras canciones, como “4th time around”, “To Ramona”, “Lay, lady lay” o “Girl from the north country” ayudan a comprender mejor esa faceta, que se une a la del Dylan de sentimiento más dolido, más bluesero, y, por ende, más expuesto. El Dylan de lamentos como “It ain’t me, babe” o Restless farewell”.

***
Bob Dylan (Parte II) El Dylan crítico

Agosto 28, 2007

Imagenes para leer

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sem-leer7.jpgImágenes para leer. Literatura Joven Universitaria 2006 sigue a la venta en las librerías universitarias de Monterrey, Nuevo León: Sucursales Ciudad Universitaria (Frente al Estadio Universitario) , Facultad de Derecho, Centro (Zaragoza 318 Sur), Biblioteca Magna Raúl Rangel Frías, Unidad Mederos y en las librerías de Conarte y Fondo de Cultura Económica en San Pedro Garza García.
Con poemas de José Juan Zapata Pacheco, Natalia Rodríguez Luna, Bernardo Romanfaur Garza y Guillermo Jaramillo Torres.

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Búsqueda, es la palabra que pudiera definir el contenido de este libro. Búsqueda de un estilo propio, de una agenda literaria para el futuro, de interrogantes en torno a las pasiones del ser humano. Así, José Juan Zapata Pacheco, en Mareas, se interna en caminos peligrosos, dominados por Saint-John Perse y José Carlos Becerra, los versículos de la Biblia y de una tradición que hace del verso largo un ritmo sin tregua”.

Margarito Cuellar

Imagenes para leer, en la Jornada Semanal

Agosto 21, 2007

Estadios

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Recientemente los reporteros deportivos de Milenio se lanzaron a investigar cuánto costaba asistir a los estadios de futbol en México. Tomaron como referentes tanto los asientos más baratos como los caros, en el caso de que fuera una familia standard, consumiendo refresco, cerveza y botanas, y pagando estacionamiento.
Los resultados son curiosos, aunque nada fuera de lo esperado. Sucede que el nuevo estadio del Atlante, recién mudado a Cancún, resultó el más caro de todo México, con localidades de los 200 a los 500 pesos… Comprensible, teniendo en cuenta que se trata de una urbe turística donde la vida más bien se maneja en dólares. Siguen al del Atlante en la lista los estadios de Monterrey (Universitario y Tecnológico) y el Azteca. De hecho, antes de la mudanza del Atlante, el estadio más caro resultaba el Tecnológico, nada sorpresivo, por ubicarse en la segunda ciudad más cara de México.
Los estadios más baratos son el de Puebla y el de Jaguares. Tampoco sorprende, ahora que la “franja” ha regresado a la Primera División y necesita más que nunca el apoyo de la afición para su permanencia. Ah, y la cerveza más barata se encuentra en el estadio de Pachuca. El Corona, el estadio de mis pasiones, se ubicó en posición No. 8, posición media alta, tampoco sorpresiva, pero me lleva a recordar los años en que asistir a las localidades de sol en el Corona costaba 30 pesos.

Les dejo el gráfico y el link de la nota en Milenio.

precios-estadios.jpg

 

 

Agosto 16, 2007

Maestros de la Telecaster / II / Jonny Greenwood

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jonnygreenwood.jpg

Jonny Greenwood bien podría ser -aparte de uno de los genios detrás de Radiohead- el mejor guitarrista del Reino Unido, pero es algo que a él le tiene sin cuidado. En lugar de haber consagrado su trayectoria al instrumento (aunque ha tocado la misma Fender telecaster Plus desde 1993), Greenwood es un músico total, un creador completo, un compositor contemporáneo abierto a las sonoridades de cualquier instrumento o ensamble.
Greenwood mostró su valía como guitarrista en los primeros tres álbumes de Radiohead. La violenta “Just” y el frenético solo de “Paranoid android” mostraron la efectividad de su técnica. Precismaente ese agresivo modo de tocar la guitarra hizo que, por orden médica, usara un soporte en su brazo derecho para evitar lesiones.
Pero más allá de su habilidad al mando de la guitarra, Jonny ha abierto toda su sensibilidad al servicio de las transformaciones de Radiohead y aun más allá. Desde Kid A escribe los arreglos de cuerda para las canciones de la banda. En el 2004 fue contrado por la BBC como compositor residente, lo que le permitió trabajar en obras para orquesta, piano y su instrumento preferido: el ondas martenot.  Ese mismo trabajo le valió el Radio 3 Listener’s Award durante los 2006 BBC British Composers Award, por su obra Popcorn Superhet Recevier.
Por otro lado, Jonny fue el creador de la banda sonora de un documental británico, Bodysong, que retrata, por medio de imágenes de archivo, la historia de la humanidad. Entre la variedad de estilos que integran el soundtrack -desde la electrónica de rigor, y la música para cuerdas y alientos- se manifiesta su pasión por el free jazz, y un extraño experimento (“Convergence”) de percusiones procesadas que se expanden y se comprimen.
Jonny Greenwood, en suma, es algo más que el guitarrista de Radiohead. Es un músico completo, creativo, que igual se siente cómodo frente al xilófono en “No surprises” que llenando el pentagrama de notas para la Sinfonietta de Londres. Más músicos así, por favor.

Agosto 10, 2007

Los muchos centenarios

Archivado en: Reseñas — by staff @ 4:35 am

A mis tíos y padres, por su devoción
de vírgenes, santos y niños dioses.
 

En una de las recientes entregas de la revista Buenaval, que edita la Universidad Iberoamericana Torreón, el doctor Sergio Corona Páez entrega un atractivo estudio acerca de una de las tradiciones populares más arraigadas y suculentas de La Laguna: la “reliquia”-convite popular de asado de puerco y sopa de pasta que se sirve con motivo del día de algún santo o advocación de la virgen después de su debido rosario con danza de matachines.
Sin necesidad de entrar en detalles acerca de esta conocidísima costumbre, me llama la atención el hecho de que Corona Paéz puntualiza, acertadamente, el arraigo de esta tradición específicamente en las clases populares de La Laguna a diferencia de Zacatecas, su lugar de origen, donde el banquete de “reliquia” es practicado por fieles de cualquier estrato socio-económico. Breve reflexión, pero iluminadora.
En Torreón, con su marcada tradición capitalista, como ciudad empresarial y comercial, resulta fácil de entender cómo la historiografía está marcada por las visión de -según aquél viejo y naïve paradigma- “los vencedores”. Siendo más claros, la historia de la región ha sido enclavada y referida desde los fenómenos de la migración extranjera, el ferrocarril, la pujanza comercial e industrial emanada de la revolución industrial y la paz porfirista. En base a estas ideas, se pretende concebir la mentalidad e identidad de La Laguna como centenaria, como si surgiera aparecida de la nada en la ribera del Nazas, cruzada repentinamente por las vías del ferrocarril.
Por eso resulta iluminadora la tesis que Corona Páez ofrece en uno de sus más importantes trabajos, La Comarca Lagunera, constructo cultural. Economía y fe en la configuración de una mentalidad multicentenaria, editado también por la Ibero. En él describe la vital influencia del triángulo hispano-tlaxcalteca conformado por Parras, Mapimí y San Juan de Casta (León Guzmán, Durango), localidades surgidas a fines del siglo XVI, y de cuyas regiones procederían, principalmente, los encargados de poblar y hacer enriquecer aquél Rancho del Torreón en la segunda mitad del siglo XIX. Gentes con las que, como bien apunta Corona Páez, “sin su trabajo como propietarios, como defensores contra los indios bárbaros o como simples pastores, arrieros o asalariados, esta riqueza hubiera resultado imposible de lograr”. Gentes que “en muchos sentidos permanecen deliberadamente ignorados por aquellos que se autoerigen en alteridad social, cultural y étnica”.
Reavivar el debate sobre la historiografía de la Comarca Lagunera resulta también ejercer una actitud crítica respecto al acto de celebrar ese mero formalismo llamado el “Centenario de Torreón”.  Con todo y su consejo que no es capaz de tolerar un cartón en el que su polémico logo es grafiteado al lado con una leyenda de NRDA [1] Vale la pena escuchar esas voces que hablan de un festejo no incluyente, como no incluyente es esa historia celebrada por medio de parques a “etnias” o “fundadores” con astas de múltiples banderas. Que se vanagloria acerca de “La moda en Torreón” e invita a los pasillos de un Museo Arocena y su galería de arte sacro sin haber tenido noticia de la devoción de las vírgenes y santos que recorren de casa en casa las colonias populares, y de sus festejos coronados por su debido convite de reliquia. O sin ir más lejos, de los tesoros sacros guardados en Viesca, Mapimi, Cuencamé y Parras.
La historiografía de Torreón amerita una profunda revalorización del estrato virreinal español, tlaxcalteca, religioso y multicentenario que se encuentra latente en las clases populares de toda nuestra región, de la misma manera que ha celebrado –y con toda justicia- a los hacendados y magnates algodoneros, a los laboriosos lavanderos chinos, a los sagaces empresarios españoles, árabes y judíos; puesto que ambos lados, en trabajo conjunto y dedicado, construyeron la riqueza de una región que en un breve periodo de tiempo ha pasado a erigirse en una de las más importantes zonas metropolitanas de México.

[1] Cf. el cartón publicado en Entretodos, Abril de 2007.

Columna que cierra el ciclo de la
columna “Alternativa” (2002-2007)
publicada en el periódico Entretodos,
en mayo de 2007.

Agosto 8, 2007

“Ahora son los académicos los que están interpretando la realidad” (Entrevista con Carlos Monsiváis)

Archivado en: Periodismo — by staff @ 8:03 pm

Entrevista con Carlos Monsiváis, alrededor del seminario Cultura y Sociedad en el Siglo XX, que dictó en el Colegio Civil de Monterrey, en el verano de 2007.

 Una referencia recurrente en su seminario es el hecho del desarrollo de las universidades, y de cómo la visión de la sociedad ha llevado a ver las licenciaturas como un “doble bachillerato”…
La masificación universitaria trae consigo logros y decepciones. La mayor parte de la gente que está participando en todos los niveles ya es egresada de las universidades, antes no era tan frecuente, ahora lo es sin duda. Sin embargo, lo que se ve con precisión es cómo viene ya cierto discernimiento o frustración, al ver que el título que antes se pensaba que era el gran seguro de vida ya no garantiza el empleo. Se da, por un lado, la obligación del título para figurar en la vida pública, por no hablar ya de la vida profesional, donde es imposible circular sin título y también la decepción que trae consigo el saber que el título ya no es la llave mágica, que el desempleo también le aguarda a los poseedores de certificados de licitud profesional.

Otra referencia es el hecho de que los académicos han venido a tomar el lugar de los intelectuales públicos…
Los intelectuales públicos no solían participar en la vida académica, y si daban clases lo hacían de un modo excepcional. Vasconselos no daba clases, era director de la Biblioteca de México, pero no daba clases. Alfonso Reyes daba cursos, pero no era propiamente un maestro, y así sucesivamente. Además, no se contaba con una industria académica. Esa hiperproducción de textos, esa necesidad de publicar o perecer, es un fenómeno reciente, de apenas unos veinticinco años. Entonces, lo que produce la industria académica es por fin la posibilidad de que los intelectuales tengan un modo de vida que no dependa del apremio del periodismo o de las traducciones; y al ir concentrando la vida académica a los intelectuales, el intelectual público, esa especie que se dedicaba profesionalmente a observar, examinar, interpretar los fenómenos del día, viene a ser una especie en extinción, y hoy se puede decir que son académicos, no intelectuales públicos, los que están interpretando la vida política, social, cultural, religiosa.

Por otro lado me llamó la atención su comentario de la ausencia de intelectuales de derecha…
Yo hablaba de que en el siglo XX fue notoria la escasez de intelectuales de derecha, entendiendo por éstos a quienes defienden un programa religioso como fundamento de la vida cultural, o quienes defienden las formas del capitalismo salvaje como las necesarias y propias de una sociedad. Ahora no están tan claras o delimitadas las funciones del intelectual de derecha y nadie se asume como intelectual de derecha. Hay un número alto que se asumen como de izquierda, pero es muy difícil encontrar intelectuales que digan “yo soy de derecha” o académicos. La derecha tiene, culturalmente hablando, un cerco de desprestigio y la izquierda no tanto, aunque en los periódicos lo que uno ve son ataques a la izquierda porque no cumple, porque es populista, etc. Pero no tanto ataques a la derecha. Hay referencias desdeñosas, pero no análisis de la derecha, es lo que más escasea. Siento que lo que está pasando es como siempre, que al no asumirse un grupo importante de intelectuales como de derecha le queda a la izquierda decir “éstos son de derecha”, y entonces se vuelve un juego de atribuciones más que un verdadero debate.

Por otro lado, usted también habló del fin del debate en las publicaciones, para dar paso a la discusión en reuniones.
La democratización del debate me parece un detalle muy positivo. Siempre lo ha habido, pero no como ahora. Lo que llaman polarización, lo que se llamó tan insistentemente polarización en 2006, no era sino el hecho de que se debatía con actitud, con encono, con ánimo obviamente de pleito, la situación política.
Yo no vi tanto la polarización como una división tajante de la sociedad, sino como unas ganas de discutir, sin fijarse en las consecuencias familiares o amistosas de ese hecho.
Lo que creo es que no hay espacio físico en las publicaciones para el debate. Hay un momento de crisis, una dependencia enorme de los anuncios y una necesidad de disminuir páginas si se quiere que las publicaciones se preserven en el caso de las revistas, o de concederle mayor número de páginas a los anuncios en los diarios. Entonces, no es que no se quiera el debate, tan estrictamente como que no hay espacio donde realizarlo.

Precisamente con estos cambios en los medios y con la tecnología, ¿cuál es el futuro del periodismo?
El periodismo va a ser cada vez más un hecho ligado a la tecnología. Aunque el periodismo escrito retenga todavía los poderes de la interpretación, el periodismo televisivo va a ser cada vez más el que informe. Noventa y cuatro por ciento de las personas que se interesan en la política, o que reciben información política, según datos que dieron en la campaña del 2006, lo hacen por la televisión; y sólo el seis por ciento a través de la lectura de las publicaciones. Esto puede disminuir. Me queda claro que, con todo, el poder de la interpretación como razonamiento, como diálogo entre autores y lectores, va a seguir teniendo importancia en la prensa, pero también creo que el avance de los medios visuales y electrónicos va a dificultar cada vez más el tiempo de lectura dedicado a la prensa y la condición mental que se requiere para leer artículos, ensayos, que sí se ha visto afectada por las imágenes.

¿Entonces cuál sería el reto de los periodistas ante este nuevo lector de publicaciones?
Volver irrefutablemente ameno su trabajo, sin que en la palabra “ameno” se filtreen las concesiones o las puerilidades. Ése es un gran reto.

En Vida Universitaria
Año 11, No. 190. Agosto de 2007

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(Foto: Pablo Cuéllar)

Postdata:

Monsiváis nunca pierde el humor y la ironía, por mucho que esté hablando de las cosas más serias del mundo. Esta entrevista se realizó en una sala del Hotel Ancira de Monterrey. Mientras el intelectual hablaba, repentinamente sonó el teléfono celular de una chica cuyo ringtone (believe it or not) era el mismísimo Himno Nacional Méxicano.
Monsi se quedó en silencio por un instante, mirando fijamente hacia el rumbo en que desapareció la chica a contestar la llamada. Luego volvió la mirada y dijo de la manera más grave:
-Es el colmo ¿no? Que en su celular ponga el himno nacional. ¡Imagínate! Va a obligar a todos los que estén en el cine a ponerse de pie.

Bright Eyes – Four Winds EP

Archivado en: Long Play's — by staff @ 6:52 pm

fourwinds.gifEl Four winds EP pasó desapercibido para la mayor parte de la gente, excepto para los fans de Bright Eyes que ya esperaban con ansia el Cassadaga. Pero resultó un modo de mantener viva la tradición del EP, tanto en la discografía de Connor Oberst, como dentro de la escuela indie, donde el EP es casi un objeto obligado y de culto.
Sin embargo, el Four Winds tiene cosas muy destacables. Más allá de contener el primer sencillo de Cassadaga, que da nombre al EP, Four winds se me figura como una especie de tributo a los amigos más cercanos de Connor, además de sus influencias musicales evidentes. Para empezar, “Smoke without fire” no sólo fue compuesta por Oberst y M. Ward, sino que también es interpretada por ambos cantautores con un estilo que recuerda intensamente al Post War de Ward.
Por otro lado, habrá que fijarse bien en “Stray dog freedom”, donde Bright suena al mero estilo del My Morning Jacket del fabuloso Z. Favor regresado, luego de que Jim James colaborara con su voz en “At the bottom of everything” del I’m wide awake it’s morning.
Aunque, finalmente, el Four winds EP resulta un trabajo de esos subterráneos, una joya para unos cuantos, es recomendable no sólo como un extra paralelo al LP Cassadaga, sino como un pequeño tributo de Connor Oberst a dos de sus grandes amistades, tanto musical como fraternalmente hablando.

www.thisisbrighteyes.com

Agosto 3, 2007

Maestros de la Telecaster / I / Graham Coxon

Archivado en: Reseñas — by staff @ 9:40 pm

graham-coxon.jpg

Si Damon Albarn pareciera encarnar esa parte del espíritu inglés más a la Commonwealth, obsesionada con el world music y demás curiosidades étnicas, Graham Coxon bien pudiera representar al inglés eminentemente tradicional, adusto, adicto al té, e incapaz de separarse de la niebla y las aguas del Támesis.
Graham Coxon es más que el guitarrista de Blur, es uno de los mejores guitarristas del Reino Unido, dueño de un estilo poco ortodoxo, pero sumamente identificable. El escalofriante solo de “Coffee & TV” es uno de sus momentos más memorables, así como el folk sucio de “You’re so great”, en el grandioso disco epónimo de Blur; por no hablar de su única participación en Think Tank, “Battery in you leg”, donde una débil balada con Damon al piano se trastoca en un huracán con la sola aparición de la guitarra de Graham.
Pero más allá de Blur está el Graham tradicional, enamorado del punk y del folk. Prueba de ello son sus trepidantes discos como solista, entre los que destacan The kiss of morning, Happiness in magazines y Love travels at illegal speeds. Mucho beat, muchos power chords, solos a la Hendrix, canciones folk cual si fuera un Ryan Adams nerd, pero ante todo, actitud. Actitud inglesa.
Por eso resulta una agradable noticia el regreso de Blur a los escenarios. Luego de que Damon recetara uno de los discazos del 2007 con The Good, The Bad and The Queen; que Alex James se convirtiera en periodista de The Independent The Obserber, y dictara la autobiografía de la banda en su Bit of Blur;  luego de que Dave Rowntree perdiera las elecciones al Westmister City Council siendo candidato por el partido Laborista; y que Graham se convirtiera en la sensación de los festivales europeos.

grahamcoxon.co.uk | myspace.com/gcoxon | www.blur.co.uk

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