Baúl de Long Plays

Mayo 25, 2007

Kapuscinski – Un día más con vida

Archivado en: Recortes — by staff @ 3:29 am

kap.jpgRyszard Kapuscinski decidió quedarse en Luanda, Angola, de donde ya los blancos portugueses habían escapado ante el avance de la guerra independentista, ”por su voluntad, a pesar de que era prácticamente un suicidio dejar pasar el último avión de salida y donde apostó una botella de vino a que sobreviviría”.
He aquí un fragmento de Un día más con vida, la conmovedora crónica de uno de los mejores reporteros del mundo, arrojado a su suerte en una Angola convulsionada por el proceso descolonizador:

Para mí, las nueve era el momento más importante del día, una experiencia única que se repetía noche tras noche. No dejé de escribir un solo día; escribía llevado por un impulso de lo más egoísta, me obligaba a romper mi parálisis y depresión internas para redactar un texto, por más breve que fuera, y a mantener la comunicación con Varsovia, que era lo único que me salvaba de la soledad y del sentimiento de abandono. Cuando tenía tiempo, me quedaba clavado junto al télex mucho antes de las nueve. La luz que se encendía despertaba en mí el mismo entusiasmo que despierta en un hombre perdido en el desierto el repentino hallazgo de una fuente. Usaba todo mi ingenio para prolongar el tiempo de aquellas sesiones. Describía con todo lujo de detalles cada una de las batallas. Preguntaba qué tiempo hacía en Polonia y me quejaba de no tener nada para comer. Pero finalmente llegaba el momento en que Varsovia decía:

RECIBIDO CORRECTO PROXIMA COMUNICACION MAÑANA 20:00 HORAS GMT GRACIAS BY BY…

La luz se apagaba y me quedaba en la mayor soledad.

http://www.jornada.unam.mx/2007/01/24/index.php?section=opinion&article=a07a2cul

Mayo 17, 2007

Leer teatro

Archivado en: Reseñas — by staff @ 6:06 am

[Caricatura de Miguel Rep, del diario Página 12 -Argentina-]

A Diana

Palabras de Pedro Kóminik en su columna “pánicoescénico” de la revista EmeEquis (No. 67, Mayo 2007):

Leer teatro -no ir al teatro, no-, leer teatro es una de las experiencias más fascinantes a las que nos podemos enfrentar. ¿Por qué? Porque nos convertimos en el director, en el escenógrafo y en el iluminador de nuestra propia representación; porque nuestra voz es la de los personajes, porque no tenemos que soportar el tráfico, la lluvia, ¡ni siquiera a los franeleros!, para disfrutar de una gran función teatral”.

En efecto, la obra teatral impresa suele desdeñarse en aras de la experiencia vivencial, de la experiencia escénica. Pero en un contexto cultural marcado por el reducido número de espacios y la menos afortunada oferta de títulos, la alternativa de leer teatro se vuelve indispensable. Y más cuando el teatro breve nos ofrece verdaderas joyas de fácil lectura, dignas de rescatar en páginas con amplia difusión. Recientemente la Universidad Autónoma de Nuevo León ha venido publicando, en conjunto con su Facultad de Artes Escénicas, una colección, en pequeños fascículos, de dramaturgia mexicana contemporánea: Drama. Con autores regionales y nacionales, la colección, que ya rebasa la docena de números, presenta alternativas al alcance de la mano para estudiantes y fanáticos de lo teatral. De la colección extraigo (por poner un ejemplo), el número 3: Selena, la reina del Tex-Mex, del premiado Hugo Salcedo. En vez de llevar a las tablas la frivolidad de una nota roja del espectáculo, Salcedo crea un montaje muchísimo más rico y simbólico. Abstracto, lleno de simbolismos, y con duras resonancias freudianas con fuerte carga de crítica fronteriza, Selena, la reina del Tex-Mex es un buen ejemplo de teatro contemporáneo breve, intenso y ansioso de ser degustado vía lectura o convivio teatral.
Por otro lado tenemos el ejemplo de la colección literaria La Centena, que en su rama de teatro ofrece un panorama bastante amplio de la dramaturgia contemporánea mexicana, con nombres como Sabina Berman, Óscar Liera, Alejandro Licona o el propio Hugo Salcedo. Una de sus ventajas reside en que, al ser editada por el Conaculta, los números están disponibles en cualquiera de sus tiendas por muy bajo precio. De la colección recientemente adquirí una obra brevísima de Sergio Zurita, de la cual ya antes había tenido noticias y que en su momento me llamó poderosamente la atención: No te preocupes, Ojos Azules. Zurita nos lleva hasta la noche del 5 de abril de 1994, cuando Kurt Cobain, el guitarrista y cantante de Nirvana decide poner fin a sus días con un disparo en la cabeza. Con este marco, aparece el espíritu de Frank Sinatra para tratar de convencer al melenudo de lo desafortunado de su decisión. Lejos de tratarse de un alegato anti-suicidio, Zurita ironiza con estas dos figuras musicales norteamericanas, con sus obsesiones y temperamentos muy particulares en un choque de generaciones. Una idea sumamente llamativa, y la dramaturgia está a la altura de las circunstancias.
Estos dos ejemplos teatrales, que curiosamente enlazan a íconos musicales contemporáneos de México y Estados Unidos, llegaron hasta mi cabeza por medio de la experiencia lectora, por medio de esa “función íntima” que resulta leer teatro. Y aunque no desdeño la hermosa experiencia de las butacas, el telón y el sudor de los actores en escena, la teatralidad en las páginas sigue siendo una alternativa fascinante, una alternativa que juega a tope con nuestra libertad y capacidad de creación.

Mayo 9, 2007

Radiohead – Ok Computer

Archivado en: Long Play's — by staff @ 10:18 pm

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A todos los que crecimos
(y maduramos)
con esta obra maestra

Para no adherirme a los ríos de tinta que ya han circulado acerca de esta obra fundamental de la música contemporánea, recolectaré algunos trozos críticos de aquí y de allá, como homenaje a Ok Computer, a diez años de su lanzamiento:

Profundamente libertario y un tanto contracibernético, Ok Computer es la lucha del espíritu en armas contra la máquina en celo. (…) Disco lleno de espíritu y vehemencia desbordante de animalidad que guarda en sus entrañas el alarido de demasiadas fieras heridas. Esta producción es todo un ambiente que pocas bandas han logrado crear, e incluso se piensa que será casi imposible que algún día superen lo logrado con esta excelente pieza de colección”.

Switch
Año 7, No. 73, diciembre de 2002.

Hay cuatro palabras que bien pueden resumir el contenido de Ok Computer: “La estética del dolor”. Nunca la agonía había sido tan hermosa y delicada y mucho menos había conseguido compilarse en tan sólo doce canciones de unos cuantos minutos. La neurosis, el abandono, el nihilismo, la ira, las relaciones impersonales, la incapacidad de comprender este mundo, todo ello se revuelve en el estómago de Yorke para ser expulsado en un vómito que nadie esperaba y que se escurrió sobre las miles de cabezas que pudieron comprender el mensaje”.

Jesús González
La Mosca en la Pared. Especial de Radiohead.
Año 1. No. 4. Octubre de 2003.

Haciendo uso y desarrollando las instrumentaciones guitarrísticas, en ocasiones dramáticas, de su disco debut (Pablo Honey, 1993), así como las texturas atmosféricas que distinguieron a su segundo álbum (The Bends, 1995), Radiohead logró con Ok Computer una obra monumental del rock contemporáneo.
Difícil de definir y de clasificar, este trabajo se adelantó a su tiempo con su mezcla de art-rock, música progresiva, experimentaciones sonoras y rock duro. Complejo y multisegmentado, Ok Computer consiguió ser un disco vanguardista y arriesgado, y al mismo tiempo conservar la esencia melódica y armónica que es el sello estilístico de Radiohead”.

Alejandra Tovar
La Mosca en la Pared
Año 6. Número 38. Mayo-Junio de 2000.

Ok Computer envejece bien y se acrecenta, tal vez porque siempre fue mucho más que un disco de rock. Fue el catalizador de los demonios internos de una generación que vive constantemente con el peso de una sociedad que empuja a la alienación, a la mecanización antes que a lo emocional, a dar por perdidas batallas en las que ni siquiera se combatió. Tal vez haya sido un acto de audacia de los que sólo se pueden hacer cuando se deja de lado la idea del después. Pero sobre todo, es un tesoro personal compartido por miles de personas, que de una forma u otra lo convertimos en la soundtrack de un instante de nuestras vidas”.

Sebastián Santillán
Velvet Rockmine
Junio de 2003

OK Computer is the first album to intellegently express vehement hatred toward the corporate world’s replacement of human emotion and personality with robotic behavior in their attempt to be “more professional.” Yorke’s disgust with self- help programs and “successful” businessmen is the focus, and if you’re a person with any integrity whatsoever that’s set foot in a Class A office building, you can probably relate.

Ryan Schreiber
Pitchfork Media
Diciembre de 1999

www.radiohead.com

Ryan Adams & The Cardinals – Jacksonville City Nights

Archivado en: Long Play's — by staff @ 1:51 am

ryan.jpgHace un tiempo escuchaba Stranger’s Almanac, el opus definitivo de Whiskeytown antes de que Ryan Adams decidiera emprender el vuelo por su cuenta con Heartbreaker. No pude evitar el ejercicio de necesaria comparación entre la máquina alcohólica de los Town y la banda que Ryan formó para dos de sus más recientes materiales: Ryan Adams and The Cardinals. De sus dos álbumes, definitivamente me quedo con el Jacksonville City Nights, una obra demoledora que debería contener las advertencias de “Escúchese con moderación, sobre todo si pasa por un losing streak“.
Pero el Hotel de los Corazones Rotos ya había abierto sus puertas muchos años atrás, sólo que antes no ostentaba las cinco estrellas. En Stranger’s Almanac los Whiskeytown todavía navegan sobre las confortantes y seguras aguas del country contemporáneo y el country-rock para gemir por esas nenas que ya no están a la mañana siguiente. Con todo y que “Inn town” y “Horses on the hill” transmiten desolación sobre bases acústicas y relajadas, el ambiente sigue siendo festivo.
Pero al encontrarse lejos de sus compinches adictos al bourbon, Adams se puso más hardcore. Por eso Heartbreaker marcó un parteaguas no sólo en el alt. country, donde entraba con las puertas del saloon a todo golpear, sino en todo el rock americano. El hosco trovador carolino desata ardidísimos huracanes (“Come pick me up”) o soberbias iluminaciones acústicas (“Oh my sweet Carolina” y la poética “Damn, Sam, I love a women that rains”).
Después de que Gold remitiera a los Whiskeytown, o que con Rock n’ Roll anunciara desde el título una nueva -y transitoria- ética/estética, Adams volvió a las andadas, ahora con nueva banda de acompañamiento, The Cardinals. El resultado: Dos álbumes de soberbia y desoladora factura: Cold Roses y Jacksonville City Nights.
Jacksonville City Nights es como para esas noches donde la luz de la madrugada te agarra dormido en la barra de la taberna. Es para tristezas más heavy, porque ahora la chica no sólo te abandonó la mañana siguiente, sino que dijo adiós a esta terrenal vida. “One shot, one beer and a kiss before I go”, anuncia Adams desde la abridora “A kiss before I go”, para luego pasar a una galería de depresiones cuyos títulos son más que elocuentes: “The End”, “Hard way to fall”, “The hardest part” o “My heart is broken”, cuya natural secuencia sólo parece ser cortada por el desafortunado corte de country-jazz featuring Norah Jones en “Dear John”. Pero el resto, impecable; la banda sonora perfecta para la desolación más cruda y salvaje: Guitarras acústicas tristes, lacrimógeno pedal steel, baterías suaves y la plañidera voz del trovador de trovadores del alt. country.

Un buenísimo artículo de Rodrigo Fresán
acerca del Heartbreaker de Ryan Adams:
Ryan Adams: Como un corazón que rueda

Mayo 7, 2007

Spencer Tunick

Archivado en: Recortes — by staff @ 2:24 am

tunick.jpg

Fragmento de una nota del periódico Vanguardia (Saltillo):

La fotografía de Tunick en México se va a convertir en una gran celebración, afirma Guillermo Heredia, quien asegura que el evento será además un acto casi político, ya que de forma tácita se está haciendo una declaración de principios sobre la libertad de las personas para decidir sobre su propio cuerpo.
“La Plaza de la Constitución es el lugar al que llegan todas las manifestaciones artísticas y culturales o las políticas y sociales. El hecho de tener por un lado la Catedral, con todas las discusiones que ha habido por el aborto y la eutanasia, transformará un acto puramente artístico en una declaración política”.

Mayo 1, 2007

“Monterrey, un pretexto para ensayar estilos” (Sobre Hugo Valdés)

Archivado en: Periodismo — by staff @ 5:00 am

hugo-valdes.jpg

Definitivamente, dos que tres asistentes no pudieron evitar sonreír ante la expresión de Hugo Valdés cuando, durante la presentación de la reedición de The Monterrey News, un osado aventuró preguntarle si acaso El crimen de la calle Aramberri había recibido influencia del Aura de Carlos Fuentes.

–No, usted lo dice por el asunto de la segunda persona. Y ahora precisamente lo mencionaba en una entrevista, eso viene de mucho tiempo atrás, desde la nouvelle francesa, aunque siempre se lo atribuyeron a Fuentes.

En efecto, minutos antes, la entrevista con Hugo Valdés terminó dando un giro hacia de las técnicas que lo ayudaron a dinamizar su versión literaria del famoso crimen: Diálogos interpuestos, segunda persona, pluralidad de voces… La forma al servicio del fondo.

–Además mi novela es de carniceros, de asesinos… digo, no los juzgo, sólo expongo lo que hicieron.

El crimen de la calle Aramberri parte de un conocido hecho de nota roja acontecido en el Monterrey de los años treinta, cuando una mujer y su hija fueron brutalmente asesinadas en la casa de la citada calle. El móvil: una fuerte cantidad de dinero que el marido había retirado del banco y mantenía guardado en su hogar.

(más…)

Miguel Bosé – Muro

Archivado en: Long Play's — by staff @ 4:35 am

oncemaneras.jpgMiguel Bosé es uno de los estetas más finos del Pop iberoamericano. Y menciono pop con mayúscula porque el de Bosé es un trabajo que se nutre de las más fuertes corrientes actuales para renovar y mostrar la ruta que debe seguir el pop en estos lados del globo. De sus inocentes baladas setenteras pasó a su primer punto de rompimiento con el referencial Bandido (1984), producido por los mejores músicos del rock progresivo italiano. Este disco marcaría una estela de buenos trabajos coronados por el etéreo y absorbente Bajo el signo de Caín (1993).
Sin embargo, con el paso de los años y los discos parecía que Bosé se estancaba en la autocomplacencia. Pero si algo nos ha enseñado su trayectoría, es que no hay que fiarse de la vocacón camaleónica del español. De esta manera, atesta un primer golpe con el orquestal Muero por vos (2004), y luego el acidísimo y vertiginoso Velvetina (2005), lleno de techno, drum & bass, ambient y trip hop.
Pero si algo distingue a Bosé es su olfato fino y sabio para el pop de altos vueltos. Por eso resulta tan memorable un disco como 11 maneras de ponerse un sombrero (1998), en el que Bosé disfruta a sus anchas el interpretar temas de iluminados como Fito Páez, Luis Eduardo Aute o Carlos Varela, el llamado “Bob Dylan de Cuba”.
“Muro” de Carlos Varela es un tema conmovedor, en el que en medio de sus nostálgicas cotidianedades muy apenas podemos distinguir la manera en que Varela pinta un cuadro crítico de la vida en Cuba.

Para acabar, un artículo de Milenio, acerca de la trascendencia de Bosé, sobre todo de su disco Bandido:

http://www.milenio.com/mexico/milenio/notaanterior.asp?id=782071

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