Le Bleu Band

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Los chicos de Le Bleu Band son como esa rosa de los vientos que conjuga en un sólo círculo todos los puntos cardinales. No sólo porque sus integrantes provienen de norte y sur, sino porque su música, aunque afincada todavía en la tradición del jazz y el funk más clásico, busca brincar de dirección a cada compás de sus intensos jams.

Aunque radican en Toluca y su vínculo es el Conservatorio de esta mexiquense capital, la raíz de Le Bleu Band se encuentra en el norte, en la desértica -y ahora violenta- ciudad de Torreón, Coahuila, a mediados de la década pasada. José Cobián (teclados) y Omar “Blue” Padilla (guitarra) comienzan su formación en el Centro de Iniciación Artística del Icocult, bajo la batuta de Armando Martínez “Cuty”. Cobián ya había hecho retumbar la escena local rockera con Tusanga Mata, banda tan iluminada como efímera, pero es en esta institución donde Le Bleu Band da sus primeros pasos con distintas alineaciones.

Sus inquietudes sonoras pronto los llevan al centro del país, donde Padilla, Cobián y el baterista Isaac Rodríguez coinciden en el Conservatorio con Mario Wong, músico guatemalteco que aportó al sonido de les bleus su sax rudo. Era 2008. Con esta formación comienzan a tocar en cualquier rincón de Toluca y el DF que les abriera las puertas. La grabación parecía el paso a seguir, y la banda acaba de llegar a la cita. La alineación quedó formada por Cobián, Padilla y Wong, a quienes se unieron Aarón Flores (batería) y Edith Hernández (bajo).

Le Bleu Band (Independiente, 2013) es el título de este álbum debut, fresco e intempestivo. Con tracks de maravilloso funk como “Trafik” o “Mr. Max”, o la melancolía de “Adiós nunca”. Pero atención, lo más atractivo del disco está en en esos temas donde nos anticipan un sonido que, me atrevo a decir, definirá su posterior trabajo. Me refiero, precisamente a “Les enfants terribles” y “Transmutación”, donde los bleus parecen más libres y cómodos. Dos temas de impecable factura.

Había que entrevistar a Le Bleu Band, y por eso tuve esta charla con José Cobián.

El jazz en esta época, ¿cómo lo ven? ¿Un género, un modo de tocar, una técnica?
Es un género o una etiqueta para los no iniciados en ello. Pero para nosotros es un lenguaje, es una forma de llegarle a la música; digamos que es una escuela con su propio lenguaje, con raíces afroamericanas, pero dependiendo de qué país o cultura lo adopte termina sonando a lo que tú desees; empiezas a hablar ese lenguaje y creas tus propias palabras según tu cultura.

¿Cómo es un concierto de Le Bleu Band?
Al principio nuestros conciertos eran muy apegados a la escuela de Cuty o del Conservatorio de Toluca. Sin embargo nuestro bagaje musical anterior, rockero, nos dio las tablas para poder tener control de nuestra propia música. Ahora el jazz nos ayuda a no apegarnos a un papel para crear un motivo o una frase musical dentro de nuestras improvisaciones, y los géneros que cargamos detrás nos ayudaron a nadar libremente en la improvisación. Nos estamos encargando de modificar nuestra propia música cada vez que tocamos en el escenario o un jammin; esto nos lo dio el jazz, y ahora todas nuestras fusiones hacen muy divertido el concierto, tanto para el público, ya que le contamos de que se trata o de donde viene la música, hasta para nosotros por que nunca tocamos la misma rola igual.

¿Cómo surgió la grabación del disco?
La grabación fue divertida y reveladora, nos dimos cuenta de que era lo dejábamos detrás musicalmente y como personas, además de que nos ayudó a entender que el estudio es otro parque de diversiones musical. Crear un disco es darle un matiz distinto al de tocarlo en vivo; en el escenario todo es muy cambiante, y en el disco haces una declaración, es como escribir un libro o un texto; es como te sentías y querías decir en ese momento de tu vida. Jugamos con efectos, grabamos por separado e hicimos jammin‘ también. Emilio García que fue quién nos ayudó con la grabación, y fue también un excelente proveedor de detalles que le podíamos meter a los instrumentos; en general fue una experiencia reveladora y divertida.

¿Por qué apostarle a un disco físico en una época de descargas digitales?
Le apostamos al disco por que era necesario hacer esa “declaración” que te decía. Además de que luego como una cuestión de promoción era necesario, no te toman en cuenta igual en el ámbito musical si todo está de manera virtual, si no puedes llevar un plástico que enseña qué es lo que sucedió con Le Bleu Band en ese estudio. He tenido la experiencia de tocar y trabajar con gente que no cree en esta cuestión de disco físico y me contaban todas las desventajas de sacar una maquila con discos. Pero cuando íbamos a las dependencias culturales o a pedir espacios, el no llevar el disco nos cerraba puertas, no todo el mundo está en la “era” de las descargas, hay muchos “inmigrantes digitales” que no ven a la música como se ve ahora. Ellos también son nuestro público y no podíamos discriminarlos por no poderse conectar o descargar. Tenemos la idea de subir el disco a iTunes y de hecho ya estamos por dejarlo disponible en Mercado Libre. Me puse en el lugar de los verdaderos escuchas de antaño con el LP; luego veíamos los LP’s en tiendas de discos que se siguen vendiendo y pensamos que era necesario sacar por lo menos el CD. También queremos abrir nuestra propia web en el que estaremos regalando algunos tracks, pero por ahora no lo manejamos así, tal vez para la segunda producción.

¿En qué foros se han presentado en estos meses?
Los foros donde nos presentamos en el último semestre pasado fueron muy buenas experiencias. Tuvimos la oportunidad de estar en Radio UNAM entre junio y julio de 2012. El concierto se transmitió en vivo y creamos una base de escuchas nuevos sobre todo en el Distrito Federal. Tocamos en el Pata Negra, donde nos trataron muy bien y tuvimos un lleno; tocar en la Condesa es público seguro. En el Polak Forum de la colonia Anzures nos fue bien, menos público pero muy buen trato y tuvimos contacto con gente que se involucra con jazzistas diariamente, como el hijo del desaparecido Eugenio Toussaint, Jan; quién nos invitó a sus ya célebres temporadas de Jazz en el “Foro Polaco”. En Metepec, cerca de Toluca en el Estado de México se nos invitó a tocar en el Festival Quimera que es el Festival Cultural que ya tiene varios años realizándose en la región y que le da identidad de algún modo a los mexiquenses, ahí nos fue muy bien; mucha gente nos escuchó y tuvimos la suerte de alternar con Paté de Fua. Después de ello cerramos el año presentando el disco en Toluca en Landó Foro Cultural, en noviembre, y le dimos otras dos presentaciones a la región en diciembre en el Baúl y en La Muerte Chiquita.

¿Qué viene para le Bleu Band?
Nos pinta bien el 2013, fuimos galardonados por el Programa de Estímulo al Desarrollo Artístico FOCAEM, del Estado de México, este pertenece a Conaculta pero en el estado. Eso nos ayudará a desarrollar un proyecto de difusión para el Jazz. También empezaremos a plantear la preproducción del segundo material y de algunos videos. La idea también es empezar a jugar con el marketing y difusión que te da Internet, para ello les tendremos algunas sorpresas, que incluirán algunas cosas audiovisuales que estamos contemplando y considerando que ya no son un extra, si no una necesidad para la difusión de la banda.

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Canciones para las muchachas tristes

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El pasado 6 de febrero se presentó en el Café Nuevo Brasil, de Monterrey el nuevo poemario de mi amigo Guillermo Jaramillo Torres. Al lugar asistí como presentador, y quiero rescatar algunas palabras que comenté en torno a su libro, Canciones para las muchachas tristes, de entre las muchas barbaridades que posiblemente dije aquél día. Va pues:

Jaramillo, con su segundo libro, nos demuestra que ya es dueño de un estilo, de un lenguaje y de una intención muy clara. Jaramillo es muy guasón en su persona y en sus versos, y aunque la guasa sea eterna, no se descuiden, porque sus versos te atrapan, te meten unos alcoholes y te dejan abandonado a tu suerte, a bordo de un Ruta 2 por Colón a las 3:30 de la mañana.

Digo esto porque Canciones para las muchachas tristes es un libro oscuro como su portada y su título, de noches de juerga, de desvelos, pero también de luz y de preguntas. De madrugadas, para ser más exacto. Como cuando la mañana te sorprende de fiesta, y te descubres a ti mismo tirado en un sillón, con más dudas que certezas. Pero qué no es la poesía sino un constante plantear de dudas.

“Siempre es de madrugada en Monterrey”, nos escupe Jaramillo, y nos obliga a buscarnos en el espejo, a hacernos esas mismas preguntas que se hace, una tras otra en “Canción de la ciudad al alba”, y al final reconocernos, al igual que él, como eternos navegantes de esta urbe oscura, anochecida, cada vez más inhabitable e inhóspita. Otra vez un verso: “Es el andar en Monterrey el vicio que me he cargado de penitencia”.

Si han leído Algo suena a una mujer que se va de casa, se darán cuenta que el poeta, que en ese primer libro se sumergía con nostalgia entre los recuerdos de la niñez en Terán y los barrios bravos de Monterrey, ahora ha mudado en un viajero nocturno de bares y calles sórdidas, y su lenguaje se ha endurecido a consecuencia. Pero también es más juguetón y más tramposo, y nos plantea preguntas que iluminan con su inocencia, sin dejar de lado la voz tierna con la que dirige versos a sus padres y su amada, a quien dice con toda transparencia: “Ella sabía que yo no quería jugar otro juego donde no estuviera la cicatriz de su nombre”.

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Canciones para las muchachas tristes
Monterrey: Editorial An.Alfa.Beta, 2013

Artemio Benavides Hinojosa

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El verano pasado entrevisté al historiador Artemio Benavides Hinojosa para la revista Actas de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Artemio era un hombre brillante, lúcido, liberal, sin pelos en la lengua. Fue una conversación larga y enriquecedora, y dio como resultado este texto. Artemio falleció en diciembre pasado y quise rescatar la entrevista, quizá la última que dio en vida, en su memoria.

“La historia no es tribunal”: Artemio Benavides Hinojosa

Artemio Benavides Hinojosa es de los pocos historiadores nuevoleoneses cuya obra ha encontrado difusión nacional, fuera del ámbito académico. Sus biografías a dos personajes clave del noreste, Bernardo Reyes y Santiago Vidaurri han sido publicadas por el sello Tusquets, y actualmente se encuentra terminando una investigación en torno al convulso año de 1929. Su nombre se encuentra también íntimamente vinculado al Archivo General del Estado de Nuevo León, donde fue director. Además, encabezó la biblioteca del Tecnológico de Monterrey y fue director de la Universidad de Monterrey. En entrevista, el historiador, originario de Los Herreras, Nuevo León, habla de su formación, de su visión de la historia y de las dificultades de abordar a un par de personajes que siguen suscitando polémicas entre muchos investigadores.

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Tribal, botas picudas y Rancho Hipster: mexican western extravaganza

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2012 fue el año tribalero por excelencia, en el que el sonido de 3Ball Mty llegó a los Billboard y al Grammy Latino. También, sin duda, las botas picudas llegaron para quedarse, y aquí te decimos cómo conseguir las mejores.

Todo sucedió tan rápido que ni nos dimos cuenta. Primero empezó con un documental de la revista Vice; claro, esto para las grandes masas, porque el tribal llevaba mucho tiempo picando piedra en el mundo subterráneo. Fue en aquellas lejanas tardeadas dominicales del club Arcoiris en el Monterrey de finales de la década pasada, cuando un jovencísimo Erick Rincón y sus compinches, DJ Otto y Sheeqo Beat comenzaron a trazar el sonido de lo que ahora es el tribal guarachero. Mezcla perfecta de música electrónica con tintes prehispánicos y groove cumbiero, tropicaloso.

Y luego las botas, claro. Esos mixtapes de tribal -quién sabe cómo y cuándo- llegaron a Matehuala, en el hermano San Luis Potosí; y de ahí pal’ real. A algún ocioso se le ocurrió que el mejor outfit para los bailes tribaleros eran unas botas tuneadas, con el pico alargado hasta longitudes demenciales, pantalón entubado, camisa vaquera, sombrero con pluma y lentes futuristas. Una nueva revolución estaba al alcance de la mano y nadie se había dado cuenta.

2011: Erick Rincón, aún sin alcanzar la mayoría de edad, era un gurú en los concursos de baile en Matehuala, mientras también hacía bailar a los hipsters en el Festival Nrmal. En la Web, chuntaritos pochos de toda la Unión Americana se dedicaban a quemar a los galanes con las botas más largas o con más luces LED. Entonces todo el mundo conoció este barullo vía Vice.

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Chancha Via Circuito: Aguas que van, quieren volver

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Pedro Canale, aparte de ser la mente maestra detrás de Chancha Vía Circuito, es uno de los artistas de avanzada en ZZK Records, el sello argentino que está haciendo bailar al mundo con su mezcla de folclor, cumbia y electrónica. El más reciente compilado de este colectivo va de la mano con el sello Waxploitation y su título es toda una declaración de principios: Future Sound of Buenos Aires.

A Chancha Vía Circuito lo escuché por primera vez en la fiesta del proyecto Norte Sonoro, el el 2011 en Monterrey, y después, en una visita a Buenos Aires en el pasado mes de abril.  A partir de ahí comenzó un inevitable enamoramiento con la nueva cumbia argentina de mano de los artistas del sello ZZK Records.

Buenos Aires es una de las ciudades más fascinantes de América Latina, con una efervescencia musical impresionante. No es de sorprender que sea este sello porteño el que esté haciendo bailar al mundo con su mezcla de beats electrónicos y cumbia. Zizek (ZZK) surge en 2007 como una serie de fiestas en Palermo, el barrio de moda en la ciudad. En ellas coincidían distintos productores que tenían como común denominador la pasión por mezclar lo más selecto de la tradición folclórica latinoamericana con los brillantes sonidos electrónicos.

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Mi música favorita del 2012

Aquí un breve repaso de música y discos que llenaron mi 2012. Mis favoritos, pues, de este año. No va en ningún orden en particular.

Internacional:

An awesome wave – Alt-J
The Idler Wheel – Fiona Apple
Shields – Grizzly Bear
Channel Orange – Frank Ocean
What we saw from the cheap seats – Regina Spektor
Under The Westway – Blur (Sí, es un single, pero who cares)

Latinoamérica:

Mujer divina – Natalia Lafourcade
Haciendo Leña – Juan Cirerol
Elegancia Tropical – Bomba Estéreo
Future Sounds of Buenos Aires – Varios

De Monterrey:

Rebajado 15 Vol. II – Randy Salazar Jr.
EP 1 – Norte Sonoro (Proyecto gestado en Monterrey, con músicos internacionales)

Y, finalmente, les dejo un playlist coqueto con mis rolas favoritas de este 2012. Empieza con mucha cumbia, mucha rumba, luego se relaja con temitas nostálgicos, y termina con mucha psicodelia:

Natalia Lafourcade – Mujer Divina

Debo confesar que al enterarme de que el nuevo disco de Natalia Lafourcade sería uno de cóvers de Agustín Lara me sentí decepcionado. Después del fenomenal Hu Hu Hu, esperaba que su próximo material fuera su obra definitiva. Un disco de versiones no estaba en el guión. Y menos una empresa cuasi suicida, como echarse encima los temas del inmortal Flaco de Oro.

Afortunadamente Natalia salió del embrollo con la cara en alto. Con un disco bellísimo y entrañable. Como si la dificultad de homenajear a un clásico del cancionero mexicano no fuera suficiente, Lafourcade concibió el álbum como un disco de duetos, donde no duda en compartir micrófono con pesos pesados de la música iberoamericana, como Gilberto Gil o Miguel Bosé.

Si alguna vez, la fiebre por los “discos tributo” llegó a niveles de pestilente epidemia, Natalia comprueba que con un homenaje realizado con honestidad no tiene por qué llevar a un mal resultado. Mujer divina es un disco que apunta a convertirse en un clásico atemporal. A la vez de mantener vivo uno de los patrimonios culturales más importantes de México, la obra de Lara.

Como en todo, el álbum tiene sus puntos altos y bajos, como los duetos con Kevin Johansen (“La fugitiva”) o Vicentico (Piensa en mí), que no atinan a alzar el vuelo (no es poca cosa intentar superar la versión de Luz Casal), mientras que “Farolito”, con el legendario Gilberto Gil, o “Amor de mis amores”, con Devendra Banhart, llegan a niveles exquisitos.

Mujer divina sonará mucho, será un disco memorable, pero seguremos (seguiré) a la espera del disco definitvo de Lafourcade. Tan esperado y tan necesario.